Hay pueblos que se visitan y se quedan en el olvido, pero hay otros que se quedan en la memoria para siempre y Abejorral es de los que quedan en la mente de los turistas.
Ubicado en el oriente antioqueño, a tan solo dos horas y media de Medellín, este municipio combina arquitectura colonial, naturaleza que enamora y un clima que es perfecto para muchos.
Este mes de junio, con sus puentes festivos, es el momento ideal para conocer cada rincón de este lugar.
Abejorral cuenta con uno de los centros urbanos más extensos declarados Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional.
Caminar por sus calles empedradas de este lugar es como meterse de lleno en una postal, y por esto los turistas se dan cuenta que cada esquina tiene algo que contar.
Este pueblo también tiene un apodo llamativo. Abejorral es llamada “La Tierra de Los Cien Señores”, esto debido a la gran nómina de hombres y mujeres de gran importancia y protagonismo en el desarrollo del país. Esta es una tierra de personajes ilustres.
Pero lo que de verdad enamora de Abejorral son sus paisajes. Las montañas y los atardeceres hacen de este pueblo colonial una fotografía que puede ser apreciada desde cualquier ángulo.
Para verlo todo desde las alturas, el Cerro San Vicente es una montaña y un mirador muy reconocido del lugar, ubicado a 15 kilómetros de la cabecera del municipio, a 2.500 metros sobre el nivel del mar.
Allí también está La Casa en el Aire, un aero hostal colgando en el cerro que es una experiencia única e imperdible, con capacidad de acomodación para diez personas.
Para los que buscan adrenalina, el municipio ofrece actividades como senderismo, canopy, escaladas y caminatas extremas, además de la posibilidad de bajar por la cascada el Salto del Buey, que es una caminata de tres horas en promedio.
Para aquellos turistas y visitantes que prefieren el plan cultural, el centro urbano tiene un recorrido histórico nocturno y varios atractivos que se pueden recorrer en un día.
La gastronomía también es algo que conquista de Abejorral. El municipio tiene cafés y restaurantes que sirven los sabores propios del campo antioqueño: un chocolate con arepa al atardecer. Este es el tipo de experiencia que no cuesta una fortuna pero sí vale mucho y queda para siempre en la memoria.
Su temperatura promedio de 17°C lo convierte en el destino perfecto para abrigarse, salir a caminar y redescubrir lo que significa pueblear de verdad.