La gerente de TransMilenio, María Fernanda Ortiz, presentó este miércoles 1.° de julio los 21 nuevos busetones 100 % eléctricos que entrarán en operación para beneficiar a los usuarios de las localidades de Usme y San Cristóbal, así como, en menor medida, a los habitantes de Santa Fe.
Con la llegada de los vehículos, se dejarán de emitir cerca de 800 toneladas de CO₂ al año. El impacto ambiental es comparable al consumo energético mensual de 3.354 hogares bogotanos o a la captura de carbono de 36.188 árboles al año, según datos de TransMilenio.
“Estos 21 buses eléctricos nuevos que se suman hoy a nuestro sistema en operación son muestra de ese avance, de ese compromiso y de ese cumplimiento que le estamos hoy brindando a la ciudad. Además, nos alegra porque son cerca de 5.000 usuarios al día los que se verán beneficiados con esta tecnología”, indicó Ortiz.
La funcionaria agregó que los nuevos vehículos hacen parte de los 711 buses que entrarán gradualmente en operación en los próximos años. De esos, 80 ya están circulando desde el mes pasado.
La encargada de operar las rutas de los nuevos buses será la empresa de transporte público Mueve Usme, que conecta a la localidad con otras zonas de la capital bajo el sistema de TransMilenio.
“Para Mueve Usme es un reto. Agradecemos la confianza de TransMilenio para otorgarnos estas nuevas rutas. Vamos a trabajar por la seguridad, por la calidad y por la eficiencia de esta flota operativa en estas dos zonas de la ciudad, para brindar un excelente servicio a la comunidad de las dos zonas donde vamos a prestar el servicio”, aseguró Wilmer González, jefe de desempeño y calidad del concesionario Mueve Usme.
¿De dónde vienen los buses?
La mayoría de los buses de TransMilenio son ensamblados en plantas ubicadas en Cota y Pereira; sin embargo, más de 120 vehículos han sido importados desde China para reforzar la flota del sistema.
Para su incorporación, TransMilenio entregó al concesionario y a los fabricantes las especificaciones técnicas que debían cumplir los buses. El proceso de verificación se realizó con visitas presenciales de funcionarios a las plantas de producción y recorridos virtuales.
Cuando estuvieron listos, se embarcaron en el puerto de Shanghái hasta llegar a Buenaventura en un viaje de aproximadamente 14.000 kilómetros, con una duración de un mes. Al entrar al país, fueron trasladados en “camas bajas”, unos vehículos especializados para este tipo de viajes, hasta Bogotá.