El pasado 6 de agosto de 2026, la Alcaldía Mayor de Bogotá, por medio de la Secretaría Distrital de Movilidad, informó sobre la entrega de códigos QR que estarán instalados en los taxis de la ciudad.
La noticia, dentro del marco del Día del Taxista, busca como objetivo que cada usuario de este servicio de transporte compruebe en tiempo real si el conductor y el vehículo en el que se encuentra transitando están autorizados por el distrito.
Por medio de este código QR, se podrán escanear los datos del vehículo antes o durante un viaje. En caso de que exista alguna novedad, el pasajero podrá acceder a un canal para reportar lo sucedido.
Esta implementación forma parte de la plataforma digital que está promoviendo el distrito y que es conocida como “Mi Movilidad a un clic”, en donde se busca ofrecer un espacio de acercamiento entre el distrito y la ciudadanía de la capital de Colombia.
Si bien el distrito ha compartido estos avances tecnológicos para los taxistas, el gremio del sector no comparte las mismas emociones, en donde incluso expresan su preocupación ante la implementación del código QR.
La respuesta del gremio
Por medio de un comunicado, el líder del gremio de taxistas, Hugo Ospina, mostró su rechazo ante la implementación de este QR para determinar la legalidad de un taxi.
De acuerdo con el dirigente, la manera de identificar que un vehículo tiene los requisitos no tiene que ser por medio de un código, sino que cumpla con lo establecido por la ley.
Dentro de ello, debe tener a la mano la tarjeta de operación, el SOAT, el seguro de responsabilidad civil, la revisión técnico-mecánica cuando corresponda, un conductor habilitado, información tarifaria, además de las demás exigencias que existen en el régimen.
La organización también plantea varias incógnitas respecto a la medida implementada por la Secretaría de Movilidad de Bogotá, en donde pregunta acerca de la norma que permite indicar que el QR sea un requisito obligatorio para poder laborar.
El líder del gremio comentó que, en el pasado del sector de transporte público, cientos de conductores se vieron afectados debido a la implementación de una tecnología.
Durante el año 2008, se exigió la implementación de un chip electrónico para los vehículos, lo que conllevó más de 4.000 taxis que fueron inmovilizados por problemas de lectura del dispositivo.
Es por ello que Ospina consulta sobre las posibles consecuencias operativas que pueden ocurrir tras la llegada del código: “Si el QR no funciona o el sistema no lo lee, ¿también van a inmovilizar el taxi?”.
Por otro lado, el gremio también cuestiona el valor que costará este nuevo sistema en los taxis, preguntando sobre quién va a pagarlo.
La organización indica que han denunciado el antiguo sistema del chip, en donde estuvieron involucrados recursos superiores a los $6.000 millones, en los que hoy en día no existen como mecanismo vigente.
“El artículo 84 de la Constitución es claro: cuando una actividad está reglamentada de manera general, las autoridades no pueden exigir requisitos adicionales para su ejercicio. No estamos en contra de la tecnología. Estamos en contra de que se convierta en un nuevo requisito, un nuevo costo o una nueva causal de inmovilización para los propietarios de taxis”, comenta Ospina en el comunicado.