Las llantas de un carro son las encargadas del punto de contacto entre el vehículo y el suelo, permitiéndole al conductor maniobrar de la manera más cómoda.
Es por ello que siempre que se toma la decisión de sacar el coche, lo ideal es que los neumáticos se encuentren en las mejores condiciones posibles, ya que de lo contrario el usuario estaría propenso a sufrir algún incidente.
Unas buenas prácticas de manejo permiten que las llantas perduren más de lo esperado, sobre todo si fueron implementadas recientemente. Si alguien tiene un estilo de manejo que deriva en daños internos o que afecta la capacidad de agarre del carro, por más nuevas que sean los neumáticos, se terminarán desgastando.
Es por ello que marcas del sector automotor especializadas en el mantenimiento y fabricación de llantas comparten aquellos errores que no deben ocurrir cuando uno está manejando con neumáticos nuevos.
Las acciones que no hay que cometer al conducir con llantas nuevas
De acuerdo con la empresa Continental Tires, existen varios errores que los conductores cometen cuando se están manejando los primeros kilómetros con neumáticos nuevos.
Una de ellas es manejar de una manera agresiva durante el primer día. Las llantas nuevas necesitan de un tiempo para adaptarse al manejo, por lo que se aconseja que durante los primeros recorridos no se hagan aceleraciones fuertes, frenadas bruscas o realizar alguna curva de forma agresiva.
También es aconsejable evitar algún derrape, pasar con rapidez algún hueco o resalto que esté en el camino, ya que estos se encargan de deteriorar las llantas.
Otro error clave y que es sencillo es colocar en el coche neumáticos que no corresponden a las necesidades del vehículo. Cada coche tiene sus propias características, por lo que al momento de colocar una llanta nueva se debe tener en cuenta el tamaño, el índice de carga, el código de velocidad y el diseño de la banda de rodadura.
Siguiendo con la implementación de un neumático, algunos de estos tienen una orientación específica. Por ejemplo, existen las llantas asimétricas que deben quedar al exterior, y también se encuentran las direccionales, las cuales tienen una flecha en el costado que se encarga de indicar el sentido de giro.
Si una persona monta estas llantas en el sentido contrario, afectará el comportamiento del vehículo, reduciendo de esta forma la capacidad de tracción.
Finalmente, el no prestarle atención a la alineación, balanceo y rotación de las llantas es un error. Por ello, hay que llevar a cabo estas acciones. Para no tener ninguna dificultad, lo ideal es seguir las recomendaciones del fabricante del coche en cuanto al patrón y frecuencia de rotación.
Salvo que el fabricante indique lo contrario, se deben rotar y balancear las llantas entre 8.000 y 13.000 kilómetros o si previo a eso nota un desgaste irregular.