Para muchos conductores del país, observar el semáforo en luz amarilla significa que existe aún la oportunidad de acelerar y pasar una intersección antes de que la luz cambie a roja.
No obstante, realizar esta acción puede derivar en una multa, de acuerdo con lo establecido en el Código Nacional de Tránsito.
Según lo que se encuentra escrito en el artículo 118 de la Ley 769 de 2002, cuando un semáforo hace uso de la luz amarilla, “indica atención para un cambio de luces o señales”, “para que el cruce sea desalojado por los vehículos que se encuentran en él” o para que “se abstengan de ingresar en el cruce aun disponiendo de espacio para hacerlo”.
La norma especifica: “No debe iniciarse la marcha en luz amarilla, ni incrementarse la velocidad durante ese lapso”.
En otras palabras, significa que un carro que cruza una intersección en semáforo amarillo no tiene que acelerar más para cruzar, sino que en cambio debe ir ralentizando hasta esperar su turno.
Adicionalmente, el Código Nacional de Tránsito indica que, en caso de haber cruzado la intersección en luz amarilla, se tendrá que mantener la prelación hasta culminar el cruce.
Lo establecido en la ley presenta que el semáforo en amarillo no es una prolongación de la luz verde, sino que se encarga de advertir al conductor que debe reducir la velocidad ante el inminente cambio de turno.
Esto busca evitar algún hecho que derive en un siniestro vial en el que esté involucrado el coche que cruzó durante un semáforo en amarillo. Asimismo, busca reducir congestiones vehiculares que derivan de la misma acción.
¿Qué multa recibirá un conductor al no respetar el semáforo en amarillo?
Lo establecido en el artículo 131 del Código Nacional de Tránsito indica que cualquier conductor que realice la acción de “no detenerse ante una luz roja o amarilla de semáforo, una señal de ‘PARE’ o un semáforo intermitente en rojo”, recibirá una sanción tipo D.
Esta equivale a 30 salarios mínimos legales diarios vigentes (SMLDV).