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Cartas


Humanidad versus autoridad
El artículo de María Jimena Duzán (SEMANA n.º 1874) plantea varias vertientes de reflexión, en torno a la propuesta de uno de los candidatos que toca un nervio muy sensible de la sociedad: el tratamiento que se les debe dar a los jóvenes que han caído en la desgracia de las drogas, discusión que supera el derecho y salta a lo político, pues es el escenario donde más claramente se ve el distanciamiento ideológico de uno u otro candidato y marca el advenimiento de una política represiva ya superada. 
El ala de la derecha propone someter el problema del consumo de drogas, que en últimas corresponde a las decisiones de la esfera más privada del ser humano, al principio de autoridad, esto es, adoptar una regla constitucional extraída desde los sectores más conservadores de la política. En este ámbito, la derecha no se considera parte del problema, 
deja la solución en manos de los centros penitenciarios; de paso, propone la opción más fácil, fruto de un análisis irreflexivo del problema, el camino de la represión.
Desde las antípodas, quienes no están de acuerdo con este tipo de soluciones desmontan la idea de que los drogadictos son seres desviados a los que hay que segregar para proteger a la comunidad. Al contrario, se propugna por llevar a su más plena expresión el principio de dignidad humana, optando porque a los que caen en este mal no se los trate como delincuentes, sino como enfermos. Proponen que el Estado se involucre en el problema bajo una consideración de corresponsabilidad y busque alternativas que si bien son más costosas, aportan más rendimientos en torno a una mínima consideración del principio de dignidad humana.
Con más delitos y más cárceles es posible que la sociedad experimente un leve sentimiento de tranquilidad, pero el buen padre de familia no entenderá por qué se le suma otra desgracia a su hogar.
Sergio Quiñones Rodríguez
Pasto


Analogía taurina
La pluma de Antonio Caballero es una de las más brillantes, críticas e irónicas de nuestro país. Para muestra su artículo ‘Toreo al alimón’ (SEMANA n.º 1874), en el que valiéndose de una analogía taurina hace en pocas líneas magistral presentación de lo que ha sido la trayectoria política de dos expresidentes, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, enemigos irreconciliables en el pasado, pero que ahora, motivados por intereses electorales, se unen para derrotar a lo que ambos han dado en llamar el castrochavismo.
Como lo recuerda Caballero, Pastrana, a quien califica de “zoquete”, llegó a la presidencia de la república por haber sido secuestrado por Pablo Escobar en calidad de hijo de Misael Pastrana, quien llegó al poder por un fraude electoral. 
Uribe, por su parte, cuya trayectoria califica de “sorprendente”, llegó al solio de Bolívar por su oposición a la política de paz de Pastrana que resultó un completo fracaso, pero, sobre todo, “por haber encarnado mejor que nadie la alianza de la política y el paramilitarismo como gobernador de Antioquia”. En efecto, su gobernación de Antioquia estuvo rodeada de muchos hechos oscuros, razón por la cual el presidente Belisario lo destituyó a los cinco meses. Posteriormente, como director de Aerocivil, puso esta unidad administrativa al servicio de los narcotraficantes. Por todos estos hechos está siendo investigado por la Comisión de Acusación de la Cámara y por la Corte Suprema de Justicia.
Lo paradójico, como señala Caballero, es que ahora Pastrana y Uribe salen al ruedo y al alimón se ganan en España un premio “por su extraordinaria rectitud moral, mérito y compromiso ante la política llevada a cabo por el gobierno de Colombia en las negociaciones de paz con los terroristas de las Farc”, cuando lo que sucedió fue todo lo contrario. Hoy, a través de su candidato Iván Duque, buscarán, en caso de que este fuese elegido, reversar el acuerdo de paz firmado en el Teatro Colón, atacando la JEP para que la verdad quede silenciada, impidiendo la participación política de las Farc y haciendo que el primer punto del acuerdo que conlleva una verdadera reforma agraria no se lleve a cabo, como sucedió en el pasado con los intentos de reforma agraria de López Pumarejo y de Lleras, que buscaban, mediante la transformación del latifundio y la recuperación de baldíos, facilitarles a los campesinos el acceso a la tierra y por esa vía apaciguar la violencia.
Juan Manuel Jaramillo U.
Manizales


No quedarse en la apariencia
Con relación a la edición n.º 1873, que coincide con la Semana Santa, en la sección Vida Moderna aparece un escrito titulado ‘Bajito y feo’, alusivo a Jesús de Nazaret, en el que se toma como referencia a Joan Taylor, autora del libro What Did Jesus Look Like, y a Richard Neave, de quien afirma es médico y artista de la Universidad de Manchester, quienes coinciden en los pocos atributos físicos de Jesús.
El artículo constituye un incentivo para que en estos momentos de crisis y perversión de la sociedad se indague por Jesús de Nazaret, así sea empezando por su aspecto físico; sugiero al autor o autora del escrito que, en cambio de especulaciones, consulte otras fuentes y estudios que ofrecen mayor credibilidad sobre el tema, como los análisis científicos practicados al manto de Turín, los que ponen de manifiesto que Jesús era en su fisonomía todo lo contrario a la descripción de “bajito y feo”; además, la figura que aparece en el sudario coincide con la descripción que de Jesús hizo santa Faustina y que el artista Eugenio Kazimirowski plasmó en 1934 en el cuadro de la Divina Misericordia.
Además de lo anterior, le sugiero al autor o autora del artículo no quedarse solo en el estudio de las características físicas de Jesús de Nazaret, sino en el aporte que le hizo a la humanidad con sus enseñanzas y su ejemplo de vida; pues con esto último podrá hallar a Jesús en toda su dimensión.
Si en próximas ediciones va a analizar o referirse a personajes como Stephen Hawking, el Mahatma Gandhi, Simón Bolívar, el sordo Ludwig van Beethoven o el tuerto y cojo Blas de Lezo, no se detenga en su apariencia, sino en sus aportes intelectuales, morales o históricos, a menos que pretenda encontrar en ellos modelos o galanes de cine, aspectos que a muchos de los lectores y suscriptores de tan prestigiosa revista no nos interesa.
Víctor Manuel Buitrago González
Bogotá


Mejor, la integración
SEMANA n.º 1874 en Notas Mundo trata la encrucijada independentista en España y el caso del brexit para Europa. En este mismo cajón estarían el muro entre Estados Unidos y América Latina y la Gran Muralla China. También los países que por sentirse autosuficientes creen que no necesitan de los demás... Históricamente, son sátrapas y dictadores los que han tenido la iniciativa de levantar murallas para discriminar pueblos que han sido saqueados por ellos mismos. En el caso de Carles Puigdemont de Cataluña la invitación debe ser a la reconciliación, y si se dan discriminaciones, deben ser resueltas para toda España y no solo para Cataluña. Es mejor la integración de Europa para un equilibrio geopolítico. Es mejor pensar como ciudadanos del mundo. Donde se imponga la equidad, donde todos debemos caber con dignidad y buen vivir. Las discriminaciones son odiosas y no sabemos en qué momento se pueden venir en contra nuestra o de los nuestros.
Fidel José Vanegas Cantor
Bogotá