Un estrecho abrazo para el amigo soldado que nos protege y nos mantiene la confianza en continuar trabajando por nosotros, nuestra familia, nuestro país, manteniendo un afán más alegre que triste, conservándonos vivos, aprendiendo, disfrutando, sufriendo, amando, aportando y amaneciendo -cada vez que vemos salir el sol- con la esperanza y entusiasmo de seguir la lucha por nuestros sueños e ideales. Mi profundo respeto para usted mi querido soldado, que representa a todos nuestros soldados colombianos: ¡venga ese corazón y estrechémonos en un fuerte abrazo de mutua solidaridad y comprensión! ¡Que la oración y su cautela sean su gran protección!
Querido soldado:
Un estrecho abrazo para el amigo soldado que nos protege y nos mantiene la confianza en continuar trabajando por nosotros,
Siga las noticias de SEMANA en Google Discover y manténgase informado
Jaime Albán
10 de diciembre de 1980, 7:00 p. m.