En nombre de los indígenas de la comunidad Wayuu, mil gracias, por denunciar en SEMANA #1.151, ante la comunidad nacional e internacional, el asesinato y el desplazamiento de que somos víctimas por parte de los paramilitares. Han hecho ustedes un acto humanitario con un pueblo masacrado, que Dios tiene que agradecerles. Permítanos agregar lo siguiente:
Miente cínicamente el narcoterrorista Jorge 40 cuando afirma en un diario, que envió una carta al alto gobierno, donde dice que su guerra en La Guajira es contra el narcotráfico y las Farc. Es absurdo pensar que en la Alta Guajira puedan existir las Farc, cuando no hay un bosque, una selva, un cerro, una cañada donde puedan esconderse. La región es plana como una mesa de billar, llena de arena y cardón, rodeada de mar por lado y lado.
Además, ¿cómo podría sobrevivir una guerrilla, donde no encuentra sino rancherías empobrecidas, con un dialecto propio, de gentes ariscas y silenciosas, dedicadas al pastoreo y a la pesca? Le miente el extraditable al pueblo colombiano, llegaron traídos por los capos del narcotráfico para convertir a la Alta Guajira en un portaaviones para enviar inmensas toneladas de droga a Estados Unidos, y tomarse la vía Maicao-La Majayura para enviar droga a Venezuela y a Europa e ingresar armas y explosivos. El sicario mayor quiere seguir engañando al país.
Ahora, ¿por qué pueden cometer tan impunemente todas sus fechorías estos bandidos? Sencillo, las autoridades no cumplen con su deber; de otra manera, no se entiende cómo con un ejército ubicado estratégicamente en Riohacha, Maicao, Uribia, Nazaret, La Majayura, Carraipia, con distancias muy cortas unos de otros, se sucedan secuestros, masacres, se instalen retenes permanentes como el de Carraipia, el de Bahía Portete, sin que se asuma ninguna reacción por su parte.
Aquí hemos recibido con esperanza y gratitud su artículo. El principal problema del país es la falta de espacios honestos y valientes para poder denunciar. Déjenos decirles que no nos quedan sino las siguientes opciones: lograr un contacto en procura de que el presidente Chávez nos colabore con armamento y poder defendernos, conscientes que además de difícil, no es lo correcto y que el ejército nos atacará; lograr un contacto con las Farc para formar una alianza que nos ayude, lo cual es el peor de los caminos. Dejarnos desplazar o matar, o que el presidente Uribe asuma el mando, envíe un comandante pulcro y profesional, de alta graduación y decida devolver la tranquilidad a la región. Esta última es la más justa y la que deseamos de todo corazón el pueblo guajiro. Lo reiteramos, si el Presidente lo decide, en un mes no habrá un narcoparamilitar en nuestro suelo.
Un pueblo masacrado
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Maximiliano Paz (desplazado)<br>Bogotá
5 de junio de 2004 a las 7:00 p. m.