Minería

Colombiano en negocio del siglo

Al frente de la que puede ser una de las adquisiciones más grandes de la historia está Alberto Calderón Zuleta. El negocio es casi el tamaño del PIB de Colombia y tiene a medio mundo en vilo.

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8 de febrero de 2008 a las 7:00 p. m.
Alberto Calderón Zuleta
Alberto Calderón Zuleta

En las últimas semanas en la industria minera mundial, sólo se habla de un tema: la oferta de BHP Billiton, la mayor empresa minera del mundo, por su competidora, y tercera en el ranking, la también anglo-australiana Río Tinto.

La dimensión económica del negocio es astronómica: 147.400 millones de dólares, algo que equivale a casi toda la producción colombiana en un año (el 80 por ciento del PIB). Las implicaciones geopolíticas son enormes: de concretarse la operación, se crearía un gigante que controlaría cerca del 40 por ciento de la producción mundial de mineral de hierro, lo que explica por qué China tiene puestos sus ojos en esta operación.

Para Colombia el asunto podría no tener mucha trascendencia, si no fuera por dos hechos. Uno, que las dos empresas tienen presencia en el país (ver recuadro), y otro, que al frente de la operación está un colombiano: Alberto Calderón Zuleta.

Aunque muchos compatriotas ocupan destacadas posiciones en organismos internacionales y en empresas multilaterales, que un nacional sea protagonista de un negocio que pasará a la historia y que este año ocupará las primeras páginas de la prensa económica mundial y concentrará la atención de la industria minera del planeta no se ve todos los días.

¿Cómo llegó allí? La verdad, Calderón no es una figura nueva para los colombianos. Ha ocupado altas posiciones en diferentes empresas y en el sector público como viceministro de Educación y de Desarrollo, fue gerente de la Empresa de Energía de Bogotá, director de Crédito Público, gerente de Naturgás, presidente de Ecopetrol y de allí saltó a Carbones Colombianos del Cerrejón, la operación de exportación minera de carbón a cielo abierto más grande del mundo.

Con la llegada de BHP a Cerrejón, Calderón fue llamado a desempeñar una alta posición en Londres como presidente de Diamantes y Productos Minerales Industriales, uno de los siete grandes grupos en que se divide esta empresa minera. En otras palabras, Calderón pasó del cuarto nivel en la organización al tercero.

Pero el cambio en la cabeza de BHP le trajo nuevas responsabilidades. Marius Kloppers se convirtió en el nuevo presidente ejecutivo de la empresa (CEO) y nombró a Calderón como su Chief Comercial Officer (COO) o vicepresidente comercial, uno de los cuatro cargos más altos de BHP, empresa cuyo Ebit (ganancias antes de intereses financieros) algo así como la utilidad operacional asciende a 20.000 millones de dólares al año, cercano a 60 millones de dólares diarios.

Calderón, economista (1983) y abogado (1984) de la Universidad de los Andes, está encargado de diseñar la expansión internacional; las estrategias de desarrollo, incluidas adquisiciones de esta compañía, que se ubica en el puesto número 15 entre las más grandes del mundo por su valor en Bolsa, estimado en 200.000 millones de dólares.

Palabras más palabras menos, a Calderón le toca pensar en el futuro de BHP Billiton. En este momento está concentrado ciento por ciento en la oferta por Río Tinto. El negocio más importante para BHP y sin duda para el sector minero internacional. Según la prensa australiana, Calderón es parte de lo que llaman el "war room", el cuartel de guerra de Kloppers.

Estos días Calderón se mueve entre Londres, Melbourne (Australia) y Suráfrica, reuniones van y vienen con los grandes bancos del mundo y abogados, para sacar adelante este negocio.


Una oferta tentadora

Hace cerca de ocho meses, el equipo que comanda Calderón en Londres empezó a estudiar cómo y cuánto pagar por esta adquisición que se podría convertir, de concretarse, en el segundo mayor negocio empresarial, sólo superada por la compra de la alemana Mannesmann por parte de la británica Vodafone en febrero del año 2000 por 172.000 millones de dólares.

En noviembre del año pasado, BHP hizo una oferta de adquisición no solicitada de tres acciones de esta compañía por cada una de su rival Río Tinto con sede en Londres, lo que equivale a una transacción de 142.000 millones de dólares. La propuesta garantizaba a los accionistas de Río Tinto controlar un 41 por ciento del grupo resultante. Pero la oferta fue rechazada.

No obstante, el martes de la semana pasada BHP mejoró su propuesta hasta 3,4 acciones suyas por una de Río Tinto, es decir, subió el valor a 147.400 millones de dólares (a los actuales precios del mercado), una suma que lleva implícita una prima (suma pagada sobre el valor transado en Bolsa) de 40.000 millones de dólares, algo demasiado tentador como para que alguien la iguale o que otro la rechace, dijeron los analistas.

Pero, nuevamente el presidente de Río Tinto, Paul Skinner, rechazó la oferta mejorada, tras afirmar que no reconoce todo el valor de los activos y prospectos de calidad de la minera. Río Tinto espera que BHP mejore la propuesta, estiman los mismos analistas. De todos modos, el proceso sigue.

La oferta de BHP debe ser aprobada por la Comisión para el Consumo y la Competencia, máximo regulador del mercado en la Unión Europea. Este organismo debe avalar la operación y una vez lo haga, BHP pasará directamente la oferta a manos de los accionistas de Río Tinto, quienes decidirán si la toman o la dejan.

A pesar del rechazo constante de la junta directiva de Río Tinto, muchos analistas creen que este negocio terminará ejecutándose porque no sólo se trata de una oferta que difícilmente alguien igualará, sino porque las dos compañías comparten un 60 por ciento de sus accionistas.

Si todo procede como se espera, al final del año podría haber luz verde en este negocio que mantiene en ascuas a la industria minera del mundo.


Tras el mismo cliente

El negocio que lidera Calderón no es una operación cualquiera. La trascendencia geopolítica de la misma ha hecho que el interés de BHP Billiton por hacerse al control de Río Tinto haya llamado la atención del gobierno chino.

China es el gran cliente de las dos compañías mineras: BHP y Río Tinto, y el país asiático, con su fuerte expansión se ha convertido en el principal productor y consumidor de acero. China busca recursos por todo el mundo para soportar el rápido crecimiento que este año, se espera, nuevamente superará el 8 por ciento. Se estima que China consume el 40 por ciento del minera de hierro del mundo, el 25 por ciento del cobre, otra cuarta parte del níquel y un 40 por ciento del cemento.

También se calcula que las ventas de mineral de hierro, aluminio y metales básicos de BHP a China alcanzaron 5.300 millones de dólares en el segundo semestre del año pasado, con un alza de casi 50 por ciento frente al mismo período del año anterior.

Los mercados de los commodities como cobre, mineral de hierro y aluminio están convulsionados por la alta demanda de China.

Según expertos en el tema minero, la integración de la primera y la tercera compañías mineras del mundo sería una combinación para producir más y tendría importantes sinergias en termas como el transporte de los metales y otras materias primas.

Pese a las ventajas y los beneficios que muchos expertos ven en esta adquisición, tiene un obstáculo grande. La empresa estatal Aluminum Corp, conocida como Chinalco, la principal siderúrgica china, según conocedores del sector podría meterse en la puja por Río Tinto. Hace un par de semanas, Chinalco se unió con la estadounidense de aluminio Alcoa para adquirir un 9 por ciento de Río Tinto en Bolsa, lo que ha desatado toda clase de especulaciones de sus intenciones a futuro.

Los analistas creen que no será fácil superar la oferta de BHP. Esa es la apuesta de Alberto Calderón y su equipo. De darse esta operación, el futuro del mercado de los commodities será otro y un colombiano puso mucho más que un grano de arena.