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| 9/30/2019 12:00:00 AM

Paz, guerra y deforestación

¿Qué territorios –antes en guerra– ahora son suelo para la tala de bosques, la minería ilegal y los incendios? Nuestra columnista reflexiona.

Columna de Margarita Rojas sobre la explotación natural en territorios de paz Margarita Rojas, Directora de información internacional de Caracol Televisión.

Pareció, por el revuelo causado por los incendios en la Amazonia, que sobrevino una angustia existencial por el futuro del llamado pulmón del planeta. Una inquietud que, tristemente, tiende a sofocarse más rápido que los miles de incendios que aún siguen ardiendo. Y los que van a arder, porque en Colombia la temporada seca está apenas a punto de empezar y con ella, la época ideal para deforestar.

El brasileño Jair Bolsonaro ha sido el blanco de las críticas por su evidente antipatía con las preocupaciones medioambientales. Sin embargo, en este tema, es necesario ver la viga en el ojo propio.

La región amazónica colombiana condensa el 70 por ciento de la deforestación del país. Caquetá, Meta y Guaviare tienen los mayores registros. Y aunque, según el Ministerio del Medio Ambiente, las cifras de 2018 mostraron una reducción del 10 por ciento con respecto a 2017, en Meta las cifras aumentaron. Según un informe de Cormacarena, con datos suministrados por el Ideam, entre 2017 y 2018 se deforestaron 81.190 hectáreas, mucho más que en los cuatro años anteriores juntos. La Macarena y Mapiripán encabezan el listado de municipios, y tras ellos Uribe, Mesetas y Vista Hermosa.

Es decir, las áreas que sufrieron el embate de la guerra ahora enfrentan esta tragedia. Basta enumerar los municipios con más deforestación en 2018 a nivel nacional –San Vicente del Caguán (Cauca), Cartagena del Chairá (Caquetá) y La Macarena (Meta)– para preguntarse por las causas de esa correlación.

Lea también: Claves para dimensionar la tragedia ambiental en el Amazonas

La expectativa de paz y de inversiones trajeron nuevos actores a esos territorios: ganaderos, terratenientes, acaparadores o simples campesinos con esperanzas de tierra. También disidencias y grupos armados que disputan el control de la minería ilegal y el narcotráfico. Según autoridades regionales hay una especie de recolonización y muchas razones nuevas para avanzar selva adentro.  

Para los organismos ambientales, acceder a esos lugares es un desafío enorme. Es indispensable brindarles seguridad, herramientas legales y articular el trabajo con la fuerza pública y los organismos judiciales.

Ante los compromisos adquiridos por el presidente Iván Duque en el Pacto de Leticia por la Amazonia y en la Cumbre del Clima de Naciones Unidas, lo mínimo es esperar que el tema se convierta en una prioridad. Enero, febrero y marzo ya están a la vuelta de la esquina. Considerados como la temporada de quemas en Colombia, serán la más literal prueba de fuego.

*Directora de información internacional en Caracol Televisión. 

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