La nueva terminal de transporte registra un avance del 80 por ciento. | Foto: Natalia Vivas

INFRAESTRUCTURA

Así se construye la nueva Tuluá

Varias obras de infraestructura le dan un aire renovado al municipio. En el centro se destacan los mercados Bicentenario Plaza y Mercaplaza Bicentenario; y sigue la más esperada: la terminal de transportes.

9 de septiembre de 2019

La historia, la arquitectura, el ruido, el paso acelerado de los habitantes y los turistas, y también las innovaciones y las nuevas apuestas urbanas se hallan en las zonas céntricas de cada ciudad del mundo. El centro es el corazón. Y el corazón siempre debe estar en buen estado. El de Tuluá, por ejemplo, goza de una visible transformación desde hace varios años. La administración municipal ha comenzado la recuperación del espacio público y uno de sus primeros objetivos fue reubicar a quienes tenían puestos de ventas informales en las calles céntricas y ocupaban los andenes.

Hoy todos ellos pueden realizar su trabajo de manera legal en dos enormes mercados que los albergan y que contaron con una inversión de 20.000 millones de pesos: el Bicentenario Plaza y el Mercaplaza Bicentenario. El primero cuenta con 292 locales en el nivel inferior y con 66 en el superior. Allí, desde hace más de 11 meses, se ubica la mayoría de vendedores estacionarios que ofrecen productos no perecederos.

El Mercaplaza, por su parte, es un espacio cuya arquitectura está inspirada en el Mercado de San Miguel, ubicado en el centro de Madrid, España. Está rodeado de paredes de vidrio que permiten la ilusión de sentirse en un mercadillo al aire libre.

Tiene capacidad para 145 vendedores de productos perecederos que, en estos nuevos locales, pueden velar de mejor manera por la salubridad de cada alimento o mercancía que ofrecen. A finales del año los comerciantes se trasladarán a esta plaza.

“Mercaplaza es un lugar ideal para la comercialización de este tipo de productos. Su diseño arquitectónico fue pensado para darle una mejor organización y estética al espacio público de la ciudad; pero sobre todo queríamos dignificar el trabajo de nuestros vendedores. Lo que se requiere ahora es el apoyo de todos los tulueños”, dice el alcalde de la ciudad, Gustavo Vélez Román.

Este proceso que incluye la reubicación de los vendedores y la recuperación del espacio público es uno de los más exitosos en Colombia. En marzo de este año, en el Tercer Encuentro Nacional de Autoridades Sanitarias de Alimentos y Bebidas, dichas obras obtuvieron el reconocimiento del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima). Fueron destacadas por su aporte al mejoramiento de la calidad de vida de los vendedores estacionarios y los beneficios de salubridad para los tulueños.

Junto con estos dos grandes mercados se han construido más de 18.600 metros cuadrados de andenes que han contribuido a la movilidad de más de 200.000 ciudadanos. Los mayores beneficiados con estos avances han sido los adultos mayores, las mujeres embarazadas, los niños y las personas en situación de discapacidad.

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Termina la espera

Pero hay otra gran obra que los tulueños aguardan desde hace varias décadas. Se trata de la nueva terminal de transporte. Hace más de un año comenzó su construcción que hoy registra un avance del 80 por ciento; se espera que esté finalizada y en total funcionamiento en diciembre de 2019.

“Ha sido un gran reto, pero hemos logrado tener una construcción en tiempo récord. Hace 20 años se hablaba de este proyecto y hoy podemos decir que Tuluá tendrá, por fin, una de las terminales de transporte más modernas del país”, dice Robert Posada, director de la Oficina de Comunicaciones de la Alcaldía de Tuluá.

Más de 28.000 millones de pesos se han invertido en la construcción de este espacio, que tiene un área de 40.000 metros cuadrados, que albergará 53 locales comerciales (ocho para restaurantes y cuatro para adecuaciones de salas VIP) y contará con 32 taquillas. El parqueadero tendrá una capacidad operativa para 60 buses y para otros 35 en plataformas de embarque.

La terminal ha sido pensada como una obra respetuosa con el medioambiente. Una flota de buses eléctricos llegará hasta ella, se instalarán paneles solares y se reutilizarán las aguas lluvia para las labores de jardinería. Estas acciones son parte de una segunda fase para que Tuluá sea una ciudad más verde, más amistosa con sus habitantes y más integrada.