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| 9/9/2019 12:00:00 AM

Mary Grueso: “¿Por qué me dicen morena? Si moreno no es color”

Un texto que analiza y le rinde tributo a la obra de esta comprometida poeta y escritora que reivindica el valor de la cultura afro en el país. Sus textos nos invitan a repensar, a redescubrir, el Pacífico colombiano.

Mary Grueso, la poeta y escritora del Pacífico colombiano Hoy, con 72 años, Mary Grueso es conocida en el país como la pionera, con más de cuatro décadas de experiencia, de la literatura afrocolombiana. Foto: Jair Coll

Mary Grueso es poeta, escritora y maestra afrocolombiana. Nació en 1947 en el corregimiento de Chuare Napi, en Cauca. Es hija de Wilfredo Grueso y Eustaquia Romero; descendiente de personas esclavizadas, un pasado que hace presencia en su poesía a través de los actos libertarios de sus ancestros y en las relaciones que construyó con ellos cuando era una niña: “Yo traigo el recuerdo de las vivencias de mi infancia. Las rondas infantiles, la hechura de muñecas de pan, los bautizos, los arruyos y los alabaos eran para la convivencia pacífica entre las personas. Estos saberes son los que yo refuerzo en mi poesía para que la gente autorreconozca su identidad negra”, dice.

Su narrativa poética se basa en la oralidad del litoral Pacífico, en sus personajes, trayectorias, anécdotas, paisajes, instrumentos y música. Ese es su universo. Y todo este recorrido recuerda el pasado y reimagina el futuro, una lucha por el renacimiento, la libertad y la autoafirmación de la población afrocolombiana. Así se refleja en obras como Si Dios hubiese nacido aquí, Naufragio de tambores y Esberta parmera.

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Moreno no es color

En sus letras están las inquietudes sobre ser o no ser ‘negro’. Mary asume el color de su piel y visibiliza y denuncia el racismo de los que la llaman “morena”. Su poesía deconstruye el color como una marca de segregación que invisibiliza la experiencia histórica del ser afrodescendiente. Y para hacerlo vuelve al legado cultural de sus ancestros africanos, a su resistencia; y a las contribuciones del pueblo afrocolombiano en la construcción de la Nación.

En su poema Negra soy alza su voz rotundamente: “¿Por qué me dicen morena? / si moreno no es color / yo tengo una raza que es negra, / y negra me hizo Dios / dizque pa’ endulzarme la cosa / y que no me ofenda yo. […] Yo soy negra como la noche, / como el carbón mineral, / como las entrañas de la tierra / y como oscuro pedernal. / Así que no disimulen / llamándome de color / diciéndome morena / porque negra es que soy yo”.

La voz poética usa el lenguaje para presentar con orgullo el mundo sociocultural de los afrocolombianos. Ahí están los ríos, los palmares, los esteros, los manglares, el mar, la tierra, el carbón, el trasegar de marimbas de chonta, chirimías, tambores y guasá. Dice la autora que la “raza negra” tiene una capacidad para significar positivamente en virtud de una idea de comunidad, en medio de un contexto histórico ligado a un pasado en común: África. “No sé de dónde vengo, / si de Ghana, Angola o Argelia, / de Malí, Zimbawe, Etiopía. / Solo sé que busco en los mapas cuál es el origen mío”.

La obra de Mary reescribe, indirectamente, la historia de la diáspora africana en Colombia. Indaga su origen en sus memorias, territorios, culturas y trabajos cotidianos. Por eso adquiere un valor político, a la vez que contribuye a enriquecer la vida de las poblaciones afro al afirmar su existencia. Y también ayuda a revelar las desigualdades que aún ellas afrontan. “El negrito tiene sueño / quién lo arrullará / tirálo en un petate / o en una estera quizá / que el negrito se duerme solo / nadie lo arrullará […] que la mamá cogió el potro / y se embarcó pa’ la má / dice que a pescá cangrejo / o jaiba será quizá / y cuando el negrito despierte / quién lo alimentará / mi comadre la vecina / que está randa e’ mamá”.

El Pacífico real

Hoy, con 72 años, Mary Grueso es conocida en el país como la pionera, con más de cuatro décadas de experiencia, de la literatura afrocolombiana. Ella ha aportado a la formación de maestros y maestras, estudiantes y líderes sociales; ellos reconocen y siguen la ruta de su obra como una posibilidad de construir una pedagogía y prácticas emancipadoras. Sus textos son consulta obligada para educadores afrodescendientes, indígenas y mestizos que buscan dignificar la presencia e historia de los afrocolombianos. Los poemas de Grueso contribuyen a desmontar los imaginarios y representaciones racistas que muestran al Pacífico como un territorio atrasado, miserable y violento; y a su gente como incivilizada, no merecedora de ser reconocida como parte de un ‘nosotros’ nacional.

La Muñeca negra, por ejemplo, un cuento infantil que reúne las memorias sobre su infancia, ha recorrido comunidades y escuelas en Colombia. También ha sido narrado y aplaudido en las Antillas, Brasil y Centroamérica.

Su obra debe leerse en el contexto de las profundas transformaciones que los territorios afrodescendientes han vivido y siguen viviendo debido al conflicto armado. También debe entenderse desde los proyectos económicos extractivos y las economías del narcotráfico, que han producido desplazamientos y migraciones forzadas, daños ambientales y ecológicos, desigualdades y empobrecimientos.

Cada poema amplía el reconocimiento de la diversidad cultural de los pueblos afrocolombianos. Cada poema borra las estructuras sociales injustas para construir una sociedad que reconoce. Cada poema posiciona la diversidad cultural como clave para el desarrollo de los individuos, las comunidades y el país, Colombia.

*Investigadora asociada del Instituto de Investigaciones Afrolatinomericanas de la Universidad de Harvard.

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