Aunque al comienzo Guajira patinó por falta de definición de los personajes, lentitud en la historia y débil manejo de la tensión, esta telenovela sigue afinando sus puntos débiles. Y es que tiene muchos elementos a favor, como el impecable manejo de exteriores, el drama adulto que involucra la realidad nacional en un triángulo amoroso y, sobre todo, la carta exótica y vital de una cultura como la wayúu. Este aspecto de los tabúes rotos, las premoniciones, los destinos inmodificables y las fuerzas oscuras de la conciencia son toda una mina de oro para un melodrama intenso. Estos extraños territorios del sueño y el destino fueron muy bien explotados la semana pasada a la llegada de Helmut a la ranchería. Ojalá este tono que entronca a Guajira con lo mejor del encanto melodramático en el buen sentido del término se siga trabajando con igual intensidad en adelante.
EMBRUJO WAYUU
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9 de junio de 1996 a las 7:00 p. m.