música

Fuerza grupal a la colombiana: las recomendaciones musicales de SEMANA

Por: Juan Carlos Garay

Se vive un momento de mucha creatividad para las agrupaciones colombianas de distintos géneros, desde el rock hasta la música gitana, pasando por el folclor de ambas costas.


Diamante Eléctrico - Mira lo que me hiciste hacer

En los últimos cinco años, Diamante Eléctrico se ha consolidado como una de las bandas de rock más importantes del país, e incluso de América Latina, con un sonido que deja permear ingredientes latinos y algo de la música afro de los años setenta. La agrupación acaba de pasar por un cambio severo (ahora tiene un integrante menos), sumado a la pandemia, que la tiene enmudecida en lo que respecta a los conciertos. Pero aprovechando tanto tiempo libre, se dedicó a experimentar en el estudio de grabación, y el resultado ha sido un nuevo álbum brillante y confesante. “La cabeza es un sitio peligroso para estar solo”, dice una de las canciones. Las letras están al borde de la locura y hasta se camufla por ahí una frase de Julio Cortázar. Queriéndolo o no, han construido una banda sonora del confinamiento y sus ansiedades, y por eso su disco ‘Mira lo que me hiciste hacer’ merece ser recomendado y escuchado.

Frente Cumbiero - Cera perdida

Frente Cumbiero es hijo de dos grandes tendencias que existen hoy entre los melómanos de nicho: el gusto revivido por la cumbia y el coleccionismo de discos de vinilo. A ambos fenómenos le ha aportado esta agrupación dirigida por el tecladista y productor Mario Galeano. Por un lado, publicaron su trabajo en formato de vinilo (la palabra ‘cera’ en el título se refiere a una vieja manera de llamar a estos discos) y, por otro, aportan ocho composiciones nuevas al repertorio de la cumbia universal. Estas son, digamos, cumbias de laboratorio, nacidas con ayuda de aparatos electrónicos; pero a pesar del artificio consiguen evocar el sabor tropical que tenían las grabaciones de la Banda 20 de Julio de Repelón y otras agrupaciones de cobres del departamento del Atlántico.

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Bejuco - Batea

Diez músicos de Tumaco conforman uno de los ensambles más poderosos que hayamos escuchado en la escena musical del Pacífico, y que nació como un laboratorio de investigación en torno a la marimba y los cantos tradicionales. Las bases son un golpe de batería certero y unas percusiones que embellecen el sonido todo el tiempo. Pero además hay algo en el espíritu grupal de Bejuco que resulta muy atractivo: la intención de dejar nuevas canciones para el acervo inmemorial, lo que la industria de la música llama “clásicos instantáneos”. Muchos de los temas se grabaron en una sola toma, nutriéndose del conocimiento de la marimba y de las historias que la rodean. El resultado, según el productor Iván Benavides, es “el diálogo de un legado ancestral con lo contemporáneo”.

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Burning Caravan - Más allá del mundo

Esta es una agrupación muy ecléctica en cuanto a influencias: en sus canciones hay elementos de jazz, tango, ska y, sobre todo, de las músicas gitanas de Europa del Este. Todos esos estilos se combinan para producir un efecto rotundo. Todavía se recuerda, por ejemplo, el entusiasmo del público cuando se presentaron en Rock al Parque en 2016. Burning Caravan iba en ascenso, con algunas giras programadas, cuando llegó la pandemia y les derrumbó varios proyectos. La primera reacción fue no afrontar la realidad; la segunda fue crear un mundo imaginario, porque el confinamiento no es mental: las canciones hablan de una “máquina aeronáutica dimensional” que los lleva por distintos parajes. La música respira una libertad que contrasta con el encierro en que fue concebida.

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