Siempre que una película alegue presentar una ‘historia verdadera’ conviene desplegar todos los radares y no olvidar que lo que se muestra en pantalla transcurre en menos de dos horas, lapso que no daría tiempo para filmar siquiera un parto, mucho menos la vida de nadie. Sin embargo el arte siempre ha sido y seguirá siendo un esfuerzo de concentración y acopio de artificios que, cuando sale airoso, simula la vida con una intensidad que, maldita sea, se le parece: desde los ciervos pintados en las cuevas de Altamira hasta un plumazo sucinto de Picasso.
Pues bien, esta película (algo larga valga decirlo) cuenta la historia del boxeador Rubin ‘Huracán’ Carter, futuro campeón de los pesos medianos que termina condenado a tres cadenas perpetuas por un asesinato que no cometió. Para narrar esta historia el filme recurre a un realismo que recuerda lo mejor del cine de los años 70 y lo hace desde la largada: unas tomas en blanco y negro del cuadrilátero rodeado por murmullos in crescendo y multitud expectante que bien pueden llegar a entusiasmar al más recalcitrante enemigo del boxeo. Carter (Denzel Washington) pierde aquella pelea primeriza por el título o, mejor, se la roban, como luego la justicia le robará lo que le queda de juventud a su vida. Tras las rejas, concentrando su odio con una intensidad que sólo un buen intérprete como Washington puede llegar a expresar a través de una mirada de actor que ha asumido el papel que encarna, Carter escribe un libro para salvar su dignidad y clamar su inocencia.
Un adolescente negro, Lesra (V. Shannon), criado en Toronto por un trío de canadienses justicieros, un día, en una feria del libro usado, compra el de Carter, The Sixteenth Round, y lo devora entero. Le garrapatea una carta al campeón caído y lo demás es historia ahora convertida en una película que bien vale la pena ver siempre y cuando al final, cuando una voz en off empiece a hablar con Dios y las nubes ante la flameante bandera de los estados de la Unión, recordemos de nuevo que el destino de una historia patria tampoco cabe en las dos horas que dura la función. Hurricane, la canción de Bob Dylan, probó ser memorable.
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Huracán
La historia de Rubin Carter, un boxeador condenado por un crimen que no cometió.
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Juan Manuel Pombo
9 de abril de 2000 a las 7:00 p. m.