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| 6/8/1987 12:00:00 AM

LAS MAÑANITAS DE LEMOS

Al ex canciller Carlos Lemos Simmonds ahora lo oyen, lo leen y lo ven.

LAS MAÑANITAS DE LEMOS LAS MAÑANITAS DE LEMOS
Cuando el ex canciller Carlos Lemos Simmonds se incorporó al equipo de 6 a.m. 9 a.m. de Caracol, a los oyentes les sonó raro. Y no solo porque se trataba de una voz nueva no exenta de cierto aborrecible aire pontifical, sino porque para el común el puesto de un ex ministro de Relaciones Exteriores está más en una oficina entapetada o en un avión internacional, que ante un micrófono de radioperiodista, y menos de esos que a las seis de la mañana ya están trabajando.
Esas condiciones -a las que se sumaban su categoría de concejal de Bogotá y, en el fondo, su tinte de turbayista de racamandaca- causaron resistencia en un amplio núcleo de la sintonía caracolera de las mañanas. Pero poco a poco, con el correr de las mañanas y con el empleo de una gran dosis de humor, un buen olfato periodístico, una erudición sin pedanterías, una buena voz y unas preguntas incisivas, Lemos fue ganando simpatías y hoy por hoy son muchas las personas que lo consideran la revelación radial del momento.
Lemos Simmonds es, sin duda, un radioperiodista fuera de lo común. En su hoja de vida no solo figura el antecedente de haber sido canciller y actual concejal, sino gobernador, senador y representante a la Cámara. Y, dentro de sus actividades del momento, es lo que pudiera llamarse un verdadero "multimedia": hace radio es director de la revista Consigna, es columnista de El Tiempo y dirige un programa de televisión con temática histórica.
A pesar de su éxito, de su pasado de puestos de prestigio y de sus apellidos que huelen a un abolengo popayanejo, Lemos Simmonds es una persona amable, descomplicada y modesta. Usando ese atributo, dice que "hasta el momento mi gran experiencia en Caracol es el aprendizaje de la humildad. Humildad ante la grandeza del país y de sus gentes, ya que todos los días entrevistamos personas inteligentes y conocemos realizaciones muy importantes, que hacen ver que uno es tan solo un colombiano más".
La vena periodística de Lemos Simmonds fue heredada de su padre, quien escribía habitualmente para el diario El Liberal de Popayán. Ahí en ese periódico fue donde él comenzó a escribir cuando tenía 17 años y cursaba su primer año de derecho. Era la época de la dictadura de Rojas Pinilla y una huelga en la Universidad del Cauca, en la que participó activamente, le dejó una matrícula condicional, por lo que le pidió a su padre que lo enviara a Bogotá a seguir sus estudios.
Una vez terminó sus estudios de abogado, Lemos Simmonds incursionó en la política y como se movía en el mundo de los intelectuales, llegó, más que por convencimiento, por amor a las Juventudes del Partido Comunista. Entonces era el "camarada Lemos" y sus compañeros, entre otros, eran José Arizala, Manuel Cepeda y Iáder Giraldo.
Con ellos escribió en las paredes de la capital la consigna de "Libertad para Vasco". En momentos en que el "hombre fuerte" del actual gobierno, Gustavo Vasco, estaba preso por motivos políticos. La militancia fue muy corta porque en ese entonces se estaba conformando el Movimiento Revolucionario Liberal, MRL, y ante la posibilidad de sumarse a una corriente con mejor futuro, muchos optaron por matricularse en ese nuevo partido. Aunque había terminado las materias Lemos no se había graduado. Lo habría de hacer años más tarde porque, a pesar de su militancia izquierdista, fue llamado por el gobernador de la junta militar para el Cauca, Jaime Paredes Pardo, a ocupar el cargo de secretario privado. "Nos tocó una época muy difícil, dice Lemos, porque la violencia liberal en esa zona fue terrible".
Por el año de 1964, casado, graduado y con dos hijas, su padre, con la "sabiduría de los padres" -como él la llama- le propuso que lo acompañara con todo y familia a Chile, donde lo habían nombrado embajador. "Allí, dice Lemos, viví el deterioro de los partidos tradicionales y el ascenso de la democracia cristiana y del socialismo de Allende". A su regreso fue nombrado asistente de Ernesto Martelo en Diners y aunque su labor era más de carácter jurídico que periodístico, combinó las leyes mercantiles con las entrevistas y llegó a redactar las "novedades" de la revista Diners, donde debía hablar de las excelencias de restaurantes y almacenes de moda.
De Diners pasó a El Espacio, cuando sus directores, Jaime Ardila y Hernando Reyes, le propusieron a una serie de políticos hacer una columna semanal. Lemos mantuvo la columna "Del pasaje a la romana" por espacio de cinco años y ahí conoció a Yamid Amat, quien por esa época escribía con el seudónimo de Juan Lumumba. Se volvió "turbayista" porque El Espacio fue el único periódico que sostuvo y defendió la candidatura de Turbay Ayala. De presidente, Turbay nombró a Lemos gobernador del Cauca y luego ministro de Relaciones Exteriores. Estos cargos le dieron mayor entidad en el ambiente político. Pero el reconocimiento nacional solo vendría, como él mismo afirma, con su entrada a Caracol.
Y su llegada a esta cadena se produjo cuando hace unos ocho meses Yamid Amat llamó a Carlos Lemos Simmonds, y sin más preámbulo, le soltó el ofrecimiento: "¿Quiere venirse a trabajar en 6 a.m. - 9 a.m. ? ", Lemos le pidió que le dejara pensar la propuesta. La consulta con la almohada fue suficiente para al otro día darle el si a Yamid. "Ese primer día fue terrible. Me moría de los nervios. Pero al día siguiente ya me sentía como en mi casa, con un solo pero: y es que me prohibieron fumar en cabina, y para un fumador empedernido que, como yo, diariamente consume tres paquetes de Pielroja eso es terrible. Cuando la polémica se sube de tono o hay una discusión interesante que es todos los días y cada diez minutos, yo inconscientemente meto la mano al saco y prendo el chicote y, claro, mis compañeros me hacen salir de la cabina. Pero a los pocos segundos Yamid me llama y tengo que apagar, con mucho dolor, el cigarrillo recién prendido".
Los seguidores de la agilidad, inteligencia y chispazos de Lemos, le critican, sin embargo, su falta de objetividad cuando se toca el tema del gobierno de Turbay Ayala. Y él se defiende diciendo que "sigo siendo liberal, pero en lo posible trato de ser en Caracol ante todo periodista y no político. En mi columna de El Tiempo sí expreso opiniones políticas, así como en los editoriales de Consigna. En 6 a.m. 9 a.m. intento ser solamente un buen reportero. Esta etapa me hacía falta vivirla".
Pero su trabajo como interrogador no ha sido tomado profesionalmente por algunos de sus amigos personales y políticos: confiesa, un poco con pesar, que ya dos de ellos se han enojado por sus cuestionamientos.
Rodeado de libros, con una gran cantidad de búhos que le han ido regalando los amigos y conocidos porque piensan que es coleccionista "y con un búho salen del paso", con sus cigarrillos Pielroja, con sus hijos y con sus cuatro empleos, pasa la vida el ex canciller Lemos Simmonds. No hace mucha vida social ni tiene muchos amigos. Su unica goma en el momento es hacer periodismo ágil y mostrar una imagen más simpática y menos acartonada que la que se tenía de él.



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