La reconocida actriz colombiana Luly Bossa ha vuelto a conmover a sus seguidores al compartir momentos íntimos y profundos sobre el fallecimiento de su hijo Ángelo, quien murió en marzo de 2024 a los 22 años. Tras enfrentar durante casi toda su vida la distrofia muscular de Duchenne, la partida del joven dejó un vacío que la artista ha transformado en un mensaje de resiliencia.

En una reciente entrevista para el pódcast Bravíssimo Sin Tapujos, Bossa relató cómo fueron esos momentos finales y la serenidad con la que su hijo enfrentó el desenlace.
Uno de los puntos más reveladores del testimonio de Bossa fue la percepción de que Ángelo presentía su partida. Según la actriz, su hijo comenzó a referirse a la muerte con una naturalidad inusual aproximadamente dos semanas antes del suceso. “Ángelo se va porque él decidió. Hay gente que sabe cuándo se quiere ir. Él empezó a hablar de la muerte 15 días antes”, afirmó la artista durante la entrevista.

Bossa subrayó que, lejos de manifestar temor, el joven mostró una tranquilidad notable frente al cierre de su vida. Incluso, detalló que Ángelo dejó instrucciones claras sobre sus honras fúnebres, expresando su deseo de ser cremado. Esta actitud proactiva y calma, según cuenta la artista, fue un reflejo de la fortaleza emocional que caracterizó al joven a pesar de las limitaciones físicas impuestas por su condición médica.
La actriz recordó con precisión el día del fallecimiento. Según su relato, Ángelo tuvo un gesto de consideración hacia su cuidadora, pidiéndole que terminara su labor temprano ese día. El momento crítico ocurrió de forma súbita: mientras la enfermera se encontraba cerca de él, Ángelo simplemente respiró profundo y partió.
Luly Bossa confesó que este evento la sumió en un estado de shock que se prolongó durante un año. “Yo estuve en shock. Estuve así todo el primer año. A mí se me olvidaron muchas cosas”, explicó, contrastando su reacción con la de la cuidadora de Ángelo, quien mantuvo recuerdos más nítidos del proceso debido a la profunda conexión emocional que desarrolló con el joven.
Bossa, tuvo que lidiar con la enfermedad de su hijo durante más de 20 años, la distrofia muscular de Duchenne (DMD) es una enfermedad genética caracterizada por la debilidad muscular progresiva. Generalmente afecta a varones y se manifiesta en la infancia temprana. Luly Bossa se convirtió, durante más de dos décadas, en una voz activa para visibilizar esta condición en Colombia, exponiendo no solo las dificultades médicas sino también los desafíos administrativos y económicos que enfrentan los cuidadores en el país.

La resiliencia de la actriz ha sido puesta a prueba nuevamente. En medio del proceso de duelo por Ángelo, Bossa confirmó recientemente el fallecimiento de su hermana, a quien llamaba afectuosamente “Choni”. A través de sus redes sociales, la actriz dedicó palabras de gratitud a quien fuera un apoyo fundamental durante su carrera y sus momentos personales más complejos, incluyendo sus embarazos.
Este cúmulo de pérdidas ha llevado a Luly Bossa a consolidarse como un referente sobre el manejo del duelo para quienes han seguido su lucha. Su enfoque, centrado en la fe y la gratitud por el tiempo compartido, continúa resonando entre sus seguidores, quienes ven en ella un ejemplo de entereza frente a la adversidad.
