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| 8/5/1985 12:00:00 AM

LUGARES COMUNES

Los temas de siempre en un experimento de cine para T.V.

LUGARES COMUNES, Sección Cultura, edición 166, Aug  5 1985 LUGARES COMUNES
Es como si de pronto los guionistas y directores nacionales se hubieran puesto de acuerdo para buscar personajes y situaciones comunes. Es lo que estamos viendo en el horario de los miércoles 10:30 en televisión, "Cine en T.V.", y es quizás éste el aspecto que ha podido llamar mas la atención, porque en televisión lo habitual es el personaje fuerte, muy definido frente a conflictos intensos. No es común, ni en los enlatados norteamericanos ni en los programas nacionales, la historia del vendedor de perros calientes (Vida de perros), la de la compra del televisor para el día de la madre (Póngale color) o la del grupo de jóvenes que van a visitar una noche a su amigo que está en la clínica (Los habitantes de la noche). Es más parecido a lo que ordinariamente se ve en T.V. la historia de "El papá de Simón", la del niño que no tiene papá y busca uno para no sentirse rechazado en la escuela.
Nótese que no estoy diciendo que lo que se suele ver en T.V. es malo y lo que ahora se nos presenta distinto es lo bueno. Simplemente estoy senalando diferencias y no más. Por eso cuando afirmo que "El papá de Simon", (guión de Bella Ventura y Mario Mitrotti, dirección de Bella Ventura) es más cercano a la programacion ordinaria no lo estoy descalificando. Lo hago para resaltar que se coloca en la línea de quienes se han interesado por el melodrama, porque la obra es un pequeño melodrama de Guy de Maupassant, pero para auscultar sus posibilidades desde dentro: los autores hacen melodrama, con el sentimiento exaltado propio del melo hasta con el final feliz. Pero sólo en apariencia feliz, porque inmediatamente se advierte que queda una ambiguedad muy interesante: ¿Por qué se casan Fidel y la mamá de Simón?, ¿por qué se aman?, ¿para que Simon no se sienta rechazado?, ¿o para que ella quede libre de falta ante la gente de la población? Todo es posible, queda abierto a lo que quiera pensar el televidente, y esto no es tan común en el melodrama en el cual lo normal es que todo quede redondeado, aclarado, solucionado. Lo mejor de "El papá de Simón" es eso, que uno lo sigue con la suavidad y el encanto que tiene todo melodrama bien contado (con el niño que corre entre pastizales, con el hombre que aparece casualmente para salvar al niño en el momento definitivo y para apoyar a la mujer que en la tienda es una vez más rechazada por la intransigencia del pueblo) y cuando termina se convierte en una pequeña bomba que le explota a uno en la mano y lo obliga a regresar en la memoria sobre lo que acaba de ver y su sentido.
Si Bella Ventura y Mario Mitrotti auscultan por el lado del melodrama, Camila Loboguerro y Lisandro Duque lo hacen en un género también muy popular y quizás menos explotado: el chiste, la anécdota que se cuenta en el grupo de amigos o en la visita, muchas veces cuando ya la conversación ha agotado todos los temas. Eso son "Vida de perros" y "Póngale color", que veremos el 10 y el 17 de julio respectivamente. El primero es el cuento del muchacho que compra un carrito de perros calientes y se pasea toda la ciudad esquivando a la autoridad porque no tiene licencia de funcionamiento y al final... no se puede contar porque ahí esté el chiste. El que lea esta séntesis puede pensar, con todo derecho, que es lo más simple del mundo. Y es cierto, pero quien vea el programa descubrirá que una situación tan sencilla ha servido para indagar en un ambiente y tres personajes (la mamá, el hijo, dueño del carrito, y el amigo que se lo vendió) muy nuestros. Lo mismo sucede en "Póngale color". Se acerca el día de la madre, el esposo y el hijo, cada uno por su cuenta, le preparan la misma sorpresa: un televisor en color (en realidad ella es la menos interesada en cambiar el blanco y negro por el color), pero ambos se enteran que el otro va a comprar el televisor. ¿Qué pasará? Nada distinto de lo que tiene que pasar, porque lo importante no es el final sino el desarrollo para llegar a él: el ambiente en el comedor, los dos vendedores de televisores y electrodomésticos con todas las técnicas de mercadeo, el amigo con el talonario de letras para hacer préstamos para cuotas iniciales, etc., todo ese mundo cotidiano, absolutamente común de cuotas mensuales, compras calculadas al milímetro, de la emoción que antecede a un hecho que creemos sorprendente.
El miércoles pasado, 3 de julio, vimos la obra de Victor Manuel Gaviria "Los habitantes de la noche". Con la misma perspectiva de las obras anteriormente enumeradas: la búsqueda de personajes normales, sin grandes conflictos psicológicos ni filosóficos, sin triángulos matrimoniales ni momentos limites. Un hombre de radio desarrolla su programa nocturno, cuyo nombre le da el título al mediometraje, mientras tanto unos jóvenes --completamente cotidianos- tratan de llegar al hospital donde está recluido su amigo, para lo cual se apoderan de las bicicletas de varios celadores. Poco a poco se va construyendo ese ambiente de la noche, que aqui es en Medellín, de todos esos seres que viven de la noche por cualquier motivo. Cuando estamos viendo al animador radial en su programa tratamos de imaginar en qué andarán los muchachos de las ciclas, cuando la escena regresa a éstos-podemos escuchar el programa a través de los transistores, lo mismo cuando estamos con el joven del hospital, que a través de los datos que va darido el locutor sospecha que sus amigos vienen a visitarlo. Así integra los tres ambientes y crea esa atmósgera que es imposible de definir con palabras.
Habría que pedir que repitieran "Los habitantes de la noche".
La experiencia delprograma Cine en T.V., lanzado y financiado por Focine, abre muchos interrogantes, algunos de ellos un poco teóricos (¿eso que estamos viendo es televisión o es cine? ¿Existen diferencias netas entre la forma de contar televisiva y la cinematográfica? ¿Hasta qué punto se pueden llevar los experimentos innovadores en la televisión?). No es este el sitio para adelantar tales debates, pero en algun espacio habrá que darlo, no por capricho teórico sino como forma de evaluar lo que se está haciendo en este espacio y los criterios que conviene fijar para proyectas futuros. Hasta ahora lo que se ha pasado en el horario ha sido muy interesante. Incluyendo los bajones del segundo y tercer episodio de "San Antoñito", los problemas de iluminación de "Arama de muerte, algo de fuerza que se añora en "Vida de perros" en "Póngale color" y en "El papá de Simón", todo me parece muy interesante y digno de continuarse como búsqueda de personajes y situaciones muy nuestros. -
Hernando Martínez Pardo -

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