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“Museo ocupado”: el mundo del arte critica al Gobierno por hacer una reunión política en Fragmentos

Importantes figuras del mundo del arte nacional e internacional -entre ellas Doris Salcedo, la artista que concibió Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria-, manifestaron su desacuerdo con que se utilizara un espacio pensado para el arte y para reflexionar sobre la violencia en Colombia, como escenario de una reunión política.


El 9 de mayo de 2021, el presidente Ivan Duque informó a los colombianos que se había reunido con líderes religiosos para trabajar juntos por una pronta y pacífica resolución al Paro Nacional y a las protestas en varias de las principales ciudades del país.

La reunión se llevó a cabo en Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria, en la sala en que se expone Salam Tristesse de Francis Alÿs, una muestra en la que el conocido artista belga invita al espectador a reflexionar sobre el impacto de la guerra en la vida de las personas, y sobre el papel del arte y del artista como testigo de los hechos.

Al día siguiente, varias figuras del mundo del arte nacional e internacional manifestaron su desacuerdo con que la reunión se hubiera llevado a cabo en ese espacio -pensado como un lugar para el arte, la reflexión y la construcción de paz-, y que además no se hubiera consultado previamente con Alÿs y Salcedo.

Uno de los primeros en prender las alarmas fue el conocido curador y crítico de arte mexicano Cuauhtémoc Medina. A través de su cuenta de Twitter manifestó su desacuerdo con lo que describió como una reunión política, y mostró cómo las pequeñas obras de Alÿs -pensadas así para dejar espacio al silencio- habían sido cubiertas con una tela blanca.

“El museo ocupado: Violando las normas de conservación, el presidente colombiano Iván Duque ocupa para una reunión político-religiosa una sala de “antimonumentos” Fragmentos del Museo Nacional de Colombia con las obras de Francis Alys colgadas en las paredes cubiertas con papel blanco. Su exposición “Salam Tristesse” debía terminar el 30 de mayo: aún así, decidieron utilizar las salas, dejando que los asistentes se apoyaran en las paredes con los cuadros colgados, por lo demás frágiles,” dijo Medina.

Y añadió: “El espacio Fragmentos contiene un suelo que Doris Salcedo hizo con víctimas de la violencia sexual, con el metal de las armas retiradas por las FARC. Es un espacio que debería haber sido para reflexionar sobre la memoria sangrienta de Colombia, no para practicar tácticas de control político y escenificación para los medios de comunicación.”

“Puedo dar fe de que el artista no fue informado y mucho menos se le pidió permiso. Así es como los gobernantes vampirizan la cultura en todo el continente. Todo esto me convence de que, a pesar de nuestra indignación o voluntad de ayuda, las instituciones culturales deben preservar su autonomía y su distancia antes que nada.”

En entrevista con el medio especializado en arte, Hyperallergic, Salcedo dijo que Fragmentos había sido “utilizado abusivamente, rompiendo todas las normas internacionales de conservación y derechos de autor.” Explicó que el hecho había ocurrido “en medio de una terrible agitación civil que ha dejado más de 30 ciudadanos muertos, decenas de desaparecidos, cientos de heridos y casos de abuso sexual,” y que el tipo de diálogos que había pensado que tendrían lugar en Fragmentos, eran las complejas conversaciones que desata todo proceso de paz y reconciliación, pero que lo que sucedió “no fue un diálogo real; fue teatro.”

La polémica reunión del Gobierno ocurrió cuatro días después de que el Museo Nacional de Colombia -dirigido por el Ministerio de Cultura y encargado de gestionar Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria- sugiriera que los museos deben servir como espacios de diálogo.

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