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| 5/2/1983 12:00:00 AM

¡PASO A LA VIDA!

El oficio más antiguo del mundo continúa siendo un arte desconocido para el indiferente público colombiano...

¡PASO A LA VIDA! ¡PASO A LA VIDA!
Aprovechando que el 27 cayó en domingo, la Corporación Colombiana de Teatro organizó un desfile para conmemorar el Día Internacional del Teatro. En muchas partes del mundo había al mismo tiempo representaciones y marchas, pero seguramente pocas sobrepasaron la vistosidad de ésta. Centenares de personas dedicadas a la afición de las tablas (el oficio más antiguo del mundo, para algunos) se vistieron las galas apropiadas y salieron a desbordar de color un día con graves asomos grises. Había comparsas y carrozas, como en cualquier carnaval barranquillero, sólo que quienes estaban desfilando no eran espontáneos sino teatreros, gente dedicada en cuerpo y alma a su actividad, queriendo demostrar que existían. El estribillo, repetido toda la tarde, fue "paso a la vida".
El teatro colombiano siempre ha estado condenado a ser una actividad marginal, limitado a los grupos que se han dedicado al oficio, surgidos generalmente de circulos universitarios, de personas que han decidido en un momento de cuestionamiento o de incompatibilidad lanzarse a una actividad ambulatoria y carente de toda clase de garantías, desde el casi inexistente sustento económico derivado de su trabajo hasta el difícil desarrollo profesional. Esto ha llevado a que mucho de lo que se ve no sea de calidad y a veces tenga ciertos tintes de ramplonería. Por eso el grito, el canto, el dicho de "paso a la vida" es tan necesario. Hay que crear conciencia de que este arte no tiene la mediana facilidad de la escritura o de la plástica. Para la primera se necesita papel y lápiz. Para la segunda pinceles, greda, lienzos, etc... Pero para el teatro se necesita un local idóneo, se necesitan luces, vestuarios, elementos para la escenografía... Y, sobre todo, no se trata de un arte individual, sino que necesita de luminotécnicos, escenógrafos, actores, directores, músicos. Es patente este problema cuando se sabe que solamente quince grupos en Colombia tienen local establecido (lo que no quiere decir que sea propio) y el promedio general de integrantes por grupo es de seis personas. Es sabido que para montar cualquier obra de Shakespeare (para no nombrar otros clásicos), se necesitan más de quince personas y, para hacerlo como se debe, cerca de cincuenta.
A pesar de las condiciones tan precarias, en Colombia hay casi cien grupos que, por la misma dinámica de su trabajo, han llegado a superar la actitud de aficionado para adentrarse en una profesión, una profesión que no da de comer. Casi todos ellos tienen que rebuscarse trabajos de medio o un cuarto de tiempo para poder mantener las consuetudinarias seis o más horas de ensayo y conseguir lo de la comida y el arriendo.
Pero esta profesión tiene otros problemas, como es el caso de la falta de vías de cualificación de los actores y directores. En este momento existen algunas escuelas de teatro, pero a veces se encuentra el espectador con lecturas insuficientes del drama que se monta, lo que lleva a una versión "original" de la obra, al romper, sin premeditación alguna, con el texto, o a dar una muestra superficial del mismo. Pero a pesar de estos problemas tanto físicos como formativos, ha habido respuestas concretas y a veces eficaces.
Los cinco festivales de teatro que ha realizado la Corporación en sus once años de vida algo han dejado. El mostrar los trabajos sudados por muchos meses de labores seguidas hace que se confronten las diferentes maneras de enfocar el teatro en general y esto tiene repercusiones favorables en los grupos y, obviamente, en el público, pues éste también se forma --indirectamente, por supuesto--.
Paralelamente a esto se han ido implementando, poco a poco, unos talleres con participación de representantes de casi todos los grupos. En 1979 se realizó uno en Popayán sobre actuación, y otro en 1981 en Manizales sobre la géstica teatral. Durante quince días, respectivamente, se discutió sobre el tema y se cayó en la cuenta de que mucha gente no tenía escuela y la estaba necesitando. Esto llevó, a pesar de las múltiples y necesarias contradicciones, a que se profundizara en la discusión y se abordaran los temas con un poco de altura y de método. El próximo taller se realizará en Medellín y será sobre música en el teatro. Vendrán, especialmente para trabajar con los actores y directores, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Chico Buharque, que no necesitan presentación alguna y Luis Valdés, el director de Zoot Suit la película ganadora en el pasado festival de cine en Cartagena. Hay también talleres de formación permanente, donde se discuten los diferentes montajes de los grupos de la Corporación.
Generalmente es en estos seminarios y talleres donde hay polémica. Casi se podría decir que cada uno de los grupos tiene una visión diferente de lo que es el teatro y esto ha ayudado enormemente a aclarar posiciones y a plantear discusiones. Germán Garzón, actor del grupo Ñacahuazu y directivo de la CCT, afirma que la gente está cambiando, que el trabajo de la Corporación ha tenido claras y positivas respuestas en la práctica y que está consolidándose un movimiento teatral colombiano.
Al menos el espectador se encuentra con que el tipo de representación ha cambiado cualitativamente de diez años para acá. Ya no se critica el montaje por la adecuada o inadecuada linea política que tienen los integrantes de tal o cual grupo, sino por lo que hace en las tablas, por la actuación, por la puesta en escena, por la escenografía. Muchos grupos tienen en este momento gruesísimos ladrillos con las razones por las cuales están montando una obra y con la visión que tienen del autor, del momento histórico en que este vivió.
Este trabajo de últimos tiempos se mostró en los dias preliminares al 27. En diecinueve salas del Distrito se presentaron igual número de grupos de teatro. Llevaron su trabajo a lugares generalmente subutilizados en los barrios más distantes de Bogotá. Hubo presentaciones en el Claret, en el Paraiso, en las plazas y en las salas de los grupos que la tenían.
Es así como el grito de "paso a la vida" lanzado el 27 de marzo tiene muchas connotaciones. Significa abrirse paso a través de los elementos que coaccionan la realización completa de este arte; significa abrirse paso entre un público que por lo general nunca ha visto una obra de teatro, o ha participado fríamente de él. Significa pedir plata para el arte más caro y abandonado. Significa una afirmación de la poesía del movimiento, de que "estamos aquí, de que vivimos por esto y que por esto pelearemos."--
Pedro Cote

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