MÚSICA

Somos neotropicales

Lo que está sucediendo en Colombia -entremezclar folclor y modernidad- tiene el potencial de asombrar a nivel planetario. Una reciente antología recoge los mejores ejemplos.

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Juan Carlos Garay
11 de junio de 2010 a las 7:00 p. m.
Ritmos tradicionales se combinan con acordes contemporáneos en una compilación que es también un mapa musical  (actualizado) de Colombia.
Ritmos tradicionales se combinan con acordes contemporáneos en una compilación que es también un mapa musical (actualizado) de Colombia.

Alguna vez Teto Ocampo, el guitarrista de La Provincia, resumió la clave del éxito de Carlos Vives en dos puntos: "Tiene la raíz y tiene muchas ganas de hacer algo con ella". Así de sencillo. Pero, por extensión, en ese proceso de reconocerse y de innovar a partir de la riqueza ya ganada están hoy muchos músicos de Colombia. Bandas de rock de Medellín, gaiteros de Barranquilla, chirimías de Cali, tienen en común, además de lo generacional, un legítimo entusiasmo por lo autóctono y la conciencia de estar creando un movimiento nacional.

Se habla de neotropicalismo. En realidad se le puede llamar de cualquier manera y nunca un término abarcará todas las complejidades de un género. Pero aceptémoslo por ahora y digamos que el disco compilatorio Neotropical II, recién publicado por el sello MTM, es la mejor antología imaginable de esa selva sonora en que se ha convertido la noche de rumba colombiana. La curaduría permite, por un lado, escucharlo de corrido como un concierto ameno y, por otro, hacer de catálogo iniciático para que después el oyente ahonde en los artistas preferidos.

Ahí está, por ejemplo, el folclor del Pacífico transformado en modernidad por Mojarra Eléctrica, Tumbacatre y Choc Quib Town. Están también la salsa de Toño Barrio y Yurgaki, el ritmo andino de Bambarabanda, el funk de Palanca, la gaita de Pernett, la champeta electrónica de La Mákina del Karibe. En suma, un álbum de quince retratos de la vitalidad sonora que emana de estas latitudes.

El gestor cultural Bernard Batzen, quien ha recorrido los festivales del mundo, afirmó hace poco que lo mejor del planeta, musicalmente, está sucediendo en Estambul y en Bogotá. Con respecto al primer escenario, la mejor muestra puede oírse en un álbum del sello Putumayo llamado Turkish Groove. ¿Y en el caso colombiano? No hay que buscarlo más. El disco es este.