Cine

Tres son multitud

Un elenco de estrellas carismáticas salva del aburrimiento a esta comedia dramática que no hace ni lo uno ni lo otro.

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3 de noviembre de 2006 a las 7:00 p. m.
Los esposos Peterson (Kate Hudson y Matt Dillon) hacen lo que pueden para lidiar al amigo en crisis (Owen Wilson) que no quiere irse de su casa de recién casados
Los esposos Peterson (Kate Hudson y Matt Dillon) hacen lo que pueden para lidiar al amigo en crisis (Owen Wilson) que no quiere irse de su casa de recién casados

Título original: You, Me and Dupree.
Año de estreno: 2006.
Dirección: Anthony Russo y Joe Russo.
Actores: Owen Wilson, Kate Hudson, Matt Dillon, Michael Douglas, Seth Rogen, Ralph Ting.

Los hermanos Russo, conocidos en Colombia gracias a un divertido largometraje de robos titulado Pandilla de fracasados, presentan, ahora, esta comedia dramática que nunca consigue dirigir nuestra atención hacia los conflictos que viven los personajes (resulta difícil, de hecho, entender los enredos en los que se meten sus protagonistas), pero que, como tantas producciones mediocres de Hollywood, logra ponernos de su lado por cuenta de un elenco estupendo, conformado por Owen Wilson, Kate Hudson, Matt Dillon y Michael Douglas, que se tiene ganado, a pesar de cualquier trama, nuestro afecto de espectadores. La trama se desdibuja. Los escasos chistes no dan del todo en el blanco. Pero el carisma de Wilson, la gracia de Hudson, el talento de Dillon y la presencia de Douglas nos obligan a decirnos "si esta gente está en la pantalla, si se ha prestado para esto, es porque no estoy viendo una película tan mala".

El trabajador Carl Peterson se casa con la entusiasta Molly Thompson. Es, por supuesto, el momento más feliz de su vida, una jornada en la que le es imposible imaginar que, a la vuelta de la luna miel, se encontrará con que su mejor amigo, un tipo ingenuo llamado Randy Dupree, le pedirá que lo deje dormir en el sofá de su casa de recién casado. Su vida será una pesadilla, entre los abusos de Dupree, las miradas de reproche de su esposa y las exigencias de un jefe que es también su suegro, pero él, Carl, como el espectador que ha entrado en el teatro con la esperanza de ver una comedia, cree que todo va a salir tan bien como ese día.