Por tercera vez consecutiva, Didier Drogba y sus camaradas harán parte de la cita máxima del fútbol, y al contrario de las dos ediciones anteriores, el sorteo fue más clemente para el equipo del franco-tunecino Sabri Lamouchi. Posados en el grupo C, los Paquidermos deberán afrontar a la temible formación colombiana, a los atléticos japoneses y a los rugosos griegos. Sin embargo,
esto no quita a los marfileños su voluntad de mejorar las participaciones de 2006 y 2010, en
las que no pasaron de la primera ronda. El objetivo para la federación y su equipo es alcanzar
como mínimo los octavos de final.
La opinión está dividida. Una parte de los medios, sostenida por gran parte de la fanaticada, piensa que no habrá mejoría y que Costa de Marfil hará el mismo papel que antes por la inexperiencia del seleccionador nacional y la vejez de algunos referentes. No le ven recursos técnicos, tácticos o psicológicos al entrenador Lamouchi para salir bien librado de una fase en la que debe enfrentar a maestros de la táctica como Pékerman de Colombia, Santos de Grecia y Zaccheroni de Japón.
A nivel del equipo, la edad de Didier Drogba, Kolo Touré, N’Dri Romaric, Tiéné Siaka, Gosso Gosso, Didier Zokora y las recurrentes lesiones del portero Barry Copa inquietan. Los optimistas creen que el equipo clasifica a la segunda ronda. Si bien temen a Colombia, y a sus talentos James Rodríguez, Carlos Bacca y Mario Yepes, confían en disputar el cupo contra Grecia y contra Japón.
Cuentan con su hombre orquesta, Yaya Touré (Manchester City), así como con Serge Aurier (Toulouse FC), Gervinho (AS Roma), Tioté Cheick (Tottenam), Salomon Kalou (Lille), Bony Wilfried (Swansea) y con la gran experiencia del capitán Didier Drogba para alcanzar el objetivo: llegar tan lejos como sea posible.


