Denilson de oliveira tiene sólo 20 años, pero si todo sale como está previsto el Real Madrid pagará 32 millones de dólares, es decir unos 32.000 millones de pesos, para que juegue en su equipo de fútbol. Para elloel Real se enfrentó y venció a los clubes más prestigiosos del viejo continente, como el inglés Manchester United, los italianos Lazio y Juventus, y los españoles Barcelona y Betis, que estaban dispuestos a todo porque Denilson luciera sus camisetas. La pregunta inevitable es ¿qué puede poseer ese muchacho para que el privilegio de tenerlo en sus filas haya llegado a semejantes niveles económicos, hasta ahora desconocidos en un deporte como el fútbol? Aunque se trata, por supuesto, de un extraordinario crack, sus condiciones están lejos de ser tan sobrenaturales como indicaría el precio de su adquisición. Porque lo cierto es que la respuesta a esa pregunta está, por primera vez, fuera de las canchas. Tanto que la noticia fue analizada en primera página en el sobrio diario londinense Financial Times, que no suele ocuparse de los deportes. Al igual que hace dos meses, cuando el prestigioso The New York Times le dedicó un amplio reportaje al fenómeno financiero producido por Ronaldo, el diario londinense se pregunta hasta dónde llegará la inflación creada por los derechos de traspaso en el fútbol, que está íntimamente ligada al fenómeno de mercadeo que comenzó a girar alrededor de los estadios y que parece no tener fin. "Nosotros no tenemos límites porque nuestro objetivo es volver a hacer el mejor equipo del mundo y si los jugadores tienen un precio que corresponde con su calidad, no dudaremos en valorarlos así", dice Lorenzo Sanz, presidente del Real Madrid, y quien el miércoles pasado pagó sin inmutarse siete millones de dólares por Aitor Karanka, un defensa vasco de 24 años que sólo ha sido convocado una vez a la selección de su país.El caso del poco nombrado Karanka y del ariete Denilson ilustran bien la dinámica que tomó el fútbol en los últimos 12 meses, debido a los millonarios ingresos que reciben los clubes de la televisión por los derechos de transmisión de los partidos (ver SEMANA #742). "El fútbol español era normal y se volvió rico de un día para otro", afirmó a SEMANA el director del diario Marca, Luis Infante. Eso es claro si se tiene en cuenta que el año pasado se armó en España un verdadero debate cuando el Barcelona pagó 12 millones de dólares por Ronaldo, quien por lo demás está reputado como el mejor jugador del mundo. Pero ahora el show del relativamente desconocido Denilson, que vale casi tres veces más, plantea más preguntas que respuestas. Semejante inflación ha convertido a los jugadores en estrellas de alto nivel, que se ven rodeadas por una corte de agentes, abogados y asesores financieros que encuentran en este mercado una verdadera mina de oro. Ronaldo se fue para el Inter de Milán por decisión de los cuatro agentes que intervinieron en el negocio y que le prometieron que allí estaría mejor. Lo que no se sabe es si en algún momento le contaron al brasileño que ellos mismos se quedarían con tres millones de dólares por su duro trabajo en una negociación que sólo duro un mes.Los clubes, por su parte, pagan estas cifras porque saben que el fútbol es ahora un negocio por el que se reciben millones a granel y las posibilidades de recuperar la inversión son casi garantizadas. Así, en un mes, el Inter ya vendió por dos millones de dólares 35.000 camisetas con el nombre del jugador que ahora lleva el número 10 en la espalda, Ronaldo. Además al club se han abonado 40.000 nuevos hinchas, todo un récord si se tiene en cuenta que en Europa es verano y sólo a finales de agosto la gente llegará de vacaciones. De ahí que ya no le extrañen a nadie las operaciones hechas en los últimos días en el fútbol (ver recuadro). Estas cifras equivalen únicamente a la trasferencia porque luego los clubes se tiene que poner de acuerdo con los jugadores para saber cuánto les pagarán. Así, a cada jugador del Real Madrid le entraron a sus cuentas 200.000 dólares libres por ganar la liga, en promedio cobraron dos millones de dólares por haberla jugado y se guardaron igual cantidad por sus porcentajes de fichajes. Esto sin tener en cuenta los ingresos por publicidad, los cuales pocos revelan. Pero la realidad es que estas grandes cifras ya no asustan a nadie. Para esta temporada en las ligas de España, Inglaterra e Italia, 25 transferencias de jugadores superaron los ocho millones de dólares cada una. Sin embargo, para evitar la tentación de que se vayan a otro club, el Real Madrid, como la mayoría de equipos europeos, les pone una cláusula de rescisión a sus jugadores equivalente a la transferencia. Quien quiera, por ejemplo, al atacante croata Pedrag Mijatovic tendrá que pagar 120 millones de dólares, 100 por el brasileño Roberto Carlos y 80 por el argentino Fernando Redondo. "Hace menos de un año estas cifras parecían exageradas, pero como está el negocio es mejor prevenir porque no falta quien nos los quiera quitar", agrega Sanz, presidente de un onceno que vale 1.000 millones de dólares y que lo hace el más costoso del mundo (ver recuadro).
LA DANZA DE LOS MILLONES
Con el inicio de la temporada internacional de futbol,la transferencia de los futbolistas alcanza niveles estratosféricos en Europa.
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14 de septiembre de 1997 a las 7:00 p. m.