LA DANZA DE LOS MILLONES

El fútbol es el deporte más popular del mundo. Pero los sueldos de sus estrellas están lejos de los de otras disciplinas.

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7 de diciembre de 1997 a las 7:00 p. m.

El delantero Ronaldo tiene firmado un contrato con el Inter de Milán en el cual el galardonado club italiano debe cancelarle al brasileño la nada despreciable suma de 4.300.000 dólares por año. La misma cantidad recibe cada 12 meses el defensa del Borussia Dortmund de Alemania Matthias Sammer. Estas sumas convierten a estos dos hombres en los mejor pagos del fútbol mundial Las cifras pueden parecer escandalosas. Para la mayoría de los trabajadores del mundo, envidiables. Pero la realidad es que los salarios de las estrellas de las selecciones de Brasil y Alemania, comparados con los de las figuras de otras disciplinas menos populares, parecen ridículos. considerando que el fútbol es el deporte más popular del mundo. Según las cuentas de la Fifa, en el último mundial más de la mitad de los habitantes del planeta estuvieron pegados a sus televisores viendo la final entre Italia y Brasil. Esto es más del triple de los que vieron el Superbowl este año y un poco menos del doble de los que observaron la reciente Serie Mundial de Béisbol (ver gráfico). Lo irónico es que aquellos que son el principio y la esencia del fútbol, los jugadores, no ganan mayor cosa comparados con los héroes de los grandes deportes en Estados Unidos (ver gráfico). Mientras Mario Lemieux, jugador de hockey sobre hielo _un deporte que es visto en menos de la mitad de los países que ven fútbol_ se gana 11 millones de dólares, el décimo futbolista mejor pago del mundo, Gianfranco Zola, del Chelsea inglés, recibe 2.530.000 dólares por año, cuatro veces menos. Pero el mayor contraste lo marca Michael Jordan. El líder de los Bulls gana casi 10 veces más que Ronaldo y Sommer. Las comparaciones serían interminables. Lo que el contraste de las cifras parece demostrar es que pese a su universalidad, mientras el fútbol siga siendo un deporte exótico para los estadounidenses, sus jugadores profesionales difícilmente podrán soñar con igualar la danza de los millones que ganan las estrellas deportivas en la tierra del Tío Sam.