La euforia tras el triunfo de Colombia ante Argentina es más que comprensible. Sólo los fanáticos rasos, los que aventuran resultados ante una cámara de televisión que encuesta hinchas a la entrada del estadio, hablaban de un posible triunfo. El mundillo del fútbol consideraba que un empate era más que suficiente, así que las cuentas son más que satisfactorias, y más si se tiene en cuenta que hace apenas cuatro meses, tras el papelón en la Copa América, nadie daba un centavo por el proceso de Jorge Luis Pinto ni por la Selección Colombia.
Sin embargo, una cosa es haberle ganado a Argentina y poder celebrar la Navidad con un equipo invicto que está en la parte alta de la tabla, y otra muy distinta, haber clasificado.
Hablar de clasificación es tan prematuro como proclamar nuevo alcalde de Bogotá con los datos de tres mesas del puesto de votación de Corferias.
SEMANA propone ocho temas para reflexionar.
El panorama dentro de seis meses
Lo que hoy es noticia mañana es historia, decía el eslogan de un viejo noticiero de televisión. Y mucho más lo será dentro de siete meses, cuando se reanude la eliminatoria. Equipos que hoy se ven noqueados como Perú, Ecuador y Chile (con Marcelo Bielsa a bordo) tienen tiempo de sobra para replantear sus estrategias. En las tres eliminatorias anteriores, Chile arrancó como una tromba y no llegó al Mundial. Ecuador tenía apenas cuatro puntos en la ruta a Alemania 2006 (hoy tiene tres) y clasificó al Mundial sobrado de lote.
Una selección en proceso de armado
Si se compara con lo hecho hace cuatro años durante la última era Maturana (décima, con un punto y una diferencia de goles de -6), la Selección Colombia de Pinto parece que hubiera alcanzado su estado ideal.
Pero Colombia está muy lejos de haberlo logrado. Y este es, de hecho, un punto a favor. Que la selección, durante su fase de armado, haya obtenido ocho de 12 puntos posibles y ya haya enfrentado, así sea de local, a Brasil y Argentina, es una ganancia. Y la posibilidad de que el equipo se consolide aun más y el técnico Pinto afine su propuesta hace pensar que, de acá a seis meses, habrá un equipo mejor trabajado.
El equipo es de Pinto
Pocas horas después del triunfo ante Argentina se comenzaron a oír voces de comentaristas deportivos que hablaban de la necesidad "de reunir al grupo", es decir, de volver a convocar a Córdoba, Yepes, Calero ("Mario, Miguel, Iván Ramiro", como los llaman ellos confianzudamente al aire), como si a estas alturas de la vida resultaran indispensables quienes fracasaron de manera tan estrepitosa en la Copa América de Venezuela. Estos jugadores no han hecho méritos para volver a la selección. Además, para Pinto es mucho mejor trabajar con jugadores que se encuentran en Colombia (o al menos con una base, como lo hizo con gran éxito Maturana entre 1987 y 1993), que esperar a que los clubes de Europa, Argentina y México presten sus jugadores unos pocos días antes de los trascendentales partidos que se avecinan.
Nunca sobra recordar que una de las razones del éxito del entrenador brasileño Luis Felipe Scolari en el Mundial de Corea Japón de 2002 fue no haberse dejado presionar por los periodistas que le exigían la presencia de Romario. Ningún jugador, por más famoso e histórico que sea, le hace bien a un equipo si no trabaja como el técnico se lo pide. O si no, vean cómo le fue cuatro años más tarde en el Mundial de Alemania al Brasil de las estrellitas de los comerciales de Adidas y de Nike. Por suerte, hasta el momento Jorge Luis Pinto ha mostrado carácter. Además, luego del triunfo ante Argentina, mostró la faceta del que reconoce públicamente sus equivocaciones y su capacidad de reaccionar para mejorar el equipo sobre la marcha.
En bogotá hace falta tocar
Una conclusión que desde ya se puede sacar: para aprovechar la altura de Bogotá es necesario que Colombia toque el balón y desgaste a los rivales, como lo hicieron en los segundos tiempos ante Venezuela y Argentina con la entrada de Grisales y Macnelly Torres. Si Colombia se dedica a llegar únicamente con pelotazos cruzados, los defensas rivales estarán muy cómodos rechazando balones una y otra vez, sin desgastarse demasiado. Si al toque se le agrega la pasión de Pinto por la velocidad y la dinámica, Colombia podría llegar a ser imbatible en El Campín.
'Bustosmanía' sí, pero sin 'bustosdependencia'
Se entiende que el país esté obsesionado con los cobros de tiro libre de Rubén Darío Bustos. No es para menos. Sin sus dos goles, Colombia muy probablemente estaría ahora en el fondo de la tabla con apenas tres o cuatro puntos. Pero un equipo no puede depender de un jugador, ni un país confiarse de que los partidos se van a ganar a punta de tiros libres.
La euforia que provoca Bustos no puede esconder que, en ataque, Colombia todavía tiene mucho por mejorar, aunque en los segundos tiempos ante Venezuela y Argentina, cuando ingresaron al campo Grisales y Torres, se crearon algunas pocas opciones claras de gol. Para ganar partidos se necesita que el equipo les cree a sus delanteros oportunidades claras de anotar. Y si a esto se agregan los posibles aciertos de Bustos en juegos por venir, pues mucho mejor.
Brasil y Argentina, mucho más vulnerables
Cuando comienzan las eliminatorias se da por hecho que Brasil y Argentina van a clasificar y los aficionados esperan que esos dos equipos se encarguen de vapulear a los rivales directos de la selección de sus amores.
A veces ocurre. Pero, al menos por lo visto en estas primeras cuatro fechas, es más que evidente que equipos como Uruguay y Paraguay (por no mencionar a Colombia) están en capacidad no sólo de vencer a Brasil de locales, sino también de sacarles puntos como visitantes. Uruguay perdió con Brasil sin merecerlo. Argentina, cuando enfrentó a su primer rival con cierto peso (Colombia), sencillamente perdió. A Colombia le caería de perlas que Argentina y Brasil les ganen los partidos de ida y vuelta a esos rivales tan complicados. Pero, como se plantean hasta ahora las cosas, nada de raro tendría que más de uno sumara frente a los dos colosos.
Paraguay y Uruguay, equipazos
La tabla de posiciones dice verdades y mentiras. Una verdad, que Paraguay, el puntero, es hasta ahora el mejor equipo de la eliminatoria. Una mentira, que Uruguay aparezca apenas con cuatro puntos. Debería tener cinco más, pues perdió un partido que mereció ganar, ante Brasil, y empató otro que debió ganar, ante Chile de local. Con un detalle extra. Que Colombia, una vez más, cierra su participación ante Paraguay de visitante, mientras Uruguay lo hace ante Argentina de local. En los dos últimos mundiales Colombia se ha quedado por fuera gracias a la pequeña ayuda de los argentinos a los uruguayos, así que lo ideal es que llegue a esta instancia con la clasificación más que asegurada.
No se puede descartar a nadie
No hay nada más mentiroso que una tabla de clasificación cuando comienza un torneo largo. Hasta el momento se han disputado apenas 12 puntos ideales posibles. Todos los equipos son rivales directos. Las distancias entre el primero y el último se podrían trastocar en apenas dos o tres fechas. La selección nacional debe prepararse para ganar en Bogotá ojalá todos los partidos que le quedan, sobre todo ante los hasta ahora muy duros Uruguay y Paraguay. Colombia celebrará feliz en esta Navidad. Falta esperar que 2008 sea un venturoso año.
FUTBOL
Los pies en la tierra
Colombia pasó del infierno de la Copa América al paraíso del triunfo ante Argentina. Pero la clasificación al Mundial de Suráfrica todavía está muy lejana.
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23 de noviembre de 2007 a las 7:00 p. m.
