NEGOCIOS

Andrés se desmarca

El dueño de Andrés Carne de Res quiere un socio estratégico para que le ayude a expandir su marca. Asegura que el negocio no está a la venta.

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7 de diciembre de 2007, 7:00 p. m.
Andrés Jaramillo ha convertido a su restaurante en un lugar  que no se pueden perder los visitantes de Bogotá.
Andrés Jaramillo ha convertido a su restaurante en un lugar que no se pueden perder los visitantes de Bogotá.

Andés Jaramillo vive en un estado continuo de excitación. Permanentemente se le vienen ocurriendo ideas sobre cómo hacer que su legendario restaurante se reinvente cada día. Por ejemplo, ha pensado en un Andrés Carnes de Res móvil, montado sobre una tractomula que vaya por el país ofreciendo su tradicional menú. También ha soñado con montar una sucursal en Nueva York o en México igual al restaurante que tiene en Chía...

Fórmulas de crecer hay muchas. Pero a esta altura del paseo no basta ya con su terquedad y su ímpetu. Reconoce que necesita alguien que lo acompañe en los proyectos futuros. En pocas palabras: un socio estratégico. La noticia que tiene es que ya lo está buscando. Y como toda buena idea se tiene que concretar, le pidió al Banco Santander que le haga la banca de inversión para el proceso; el objetivo es que en los próximos meses se pueda definir algo. Jaramillo se abstiene de mencionar quiénes se han matriculado para participar, por razones de confidencialidad, pero asegura que hay inversionistas tanto de Colombia como del exterior.

¿Y por qué llegó a esta decisión? Se trata de la conjunción de muchas cosas. La empresa cumplió 25 años; 2007 será uno de los mejores de su historia, con un crecimiento del 40 por ciento en ventas, lo que le ha transformado la fisonomía a la compañía: hoy cuenta con 850 empleados. Además, el país y el mercado en general también están cambiando y eso exige ponerse nuevas metas.

Por ejemplo, Bogotá tiene hoy un tránsito vehicular voluminoso. Antes cualquier persona iba y volvía de Chía en 60 minutos. Ahora, por los trancones, cada trayecto es de hora y media, así que muchos clientes ya lo piensan cuando van a viajar al restaurante. Por otra parte, la competencia ha aumentado: la zona T y los restaurantes en sitios como Usaquén, la Macarena y la Candelaria hacen que la oferta sea mucho mayor.

Hay otros factores: las tasas de interés están al alza e indudablemente esto va a pegarles al consumo y a las ventas. Finalmente, el crecimiento del restaurante lo ha hecho más sensible a cualquier variación del mercado. Así que hay que estar alerta.

Por todas estas razones concluyó que es necesario alguien más, con músculo financiero y experto en administración, que lo acompañe. "Tengo que seguir creciendo, aprovechando la marca. Aunque quiero seguir como socio", destaca al advertir que no se trata de una venta. De hecho, asegura que si las ofertas no le cuadran, seguirá adelante solo, a otro ritmo de crecimiento, pero solo.

En general, quiere dejar en manos de otro el día a día de la administración del negocio. Y allí es donde surge el reto más importante: ¿su marca será capaz de sobrevivir sola? Ese es el asunto central de la expansión. Andrés Carne de Res ha estado atado a su dueño siempre y para poder crecer tiene que mostrar que allí donde se ponga tendrá el mismo éxito que el restaurante de Chía. Él lo tiene claro: "La idea es proyectarse. Yo no estoy buscando un socio para que me acompañe en Chía", explicó.

Ahora Jaramillo piensa en el cambio. Estos 25 años han significado un esfuerzo duro. De hecho, hoy cree que habría sido mejor dedicarse a la construcción o a ser banquero, porque son actividades que dejan más utilidades económicas. Se arrepiente de no haber ahorrado ni hecho su capital propio, porque todo se lo invierte al restaurante. Pero aún queda mucha historia por escribir. Para él llegó el momento de desmarcarse; o mejor, de poner a volar la marca que lo hizo famoso.