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| 1/3/1983 12:00:00 AM

¿ GUERRA COMERCIAL ?

Representantes de los países miembros del GATT se ven enfrentados en el intento de que las políticas proteccionistas no afecten el dinamismo del comercio mundial.

¿ GUERRA COMERCIAL ? ¿ GUERRA COMERCIAL ?
Después de nueve años durante los cuales no se habían reunido, los ministros de Economía de los países miembros del GATT se encontraron en Ginebra para llevar a cabo conversaciones que, aparentemente, no dejaron contento a ninguno.
El GATT es un acuerdo internacional del cual forman parte 88 países. Consiste en la aceptación de cláusulas para favorecer el intercambio que compromete a los gobiernos a no utilizar instrumentos de protección de las industrias domésticas que puedan obstaculizar el dinamismo del comercio. Las naciones que forman parte del acuerdo, como miembros o como observadores, realizan cerca del 80% de las transacciones tesis, de la adopción de medidas para obligar a restricciones particulares en aras de mercados más amplios para los productos de todos los países. El origen del GATT se encuentra en los años de la posguerra, luego de la "Carta de La Habana", suscrita en 1947, en la cual se propuso por primera vez una serie de puntos para comprometer a los representantes de los gobiernos a la abolición de prácticas proteccionistas.
Las cláusulas resultaron excesivamente restrictivas. Fue necesario entonces convocar una nueva reunión que permitiera un replanteamiento sobre la base de la recién enunciada "Acta de expansión del comercio", ideada por el presidente norteamericano John F. Kennedy y firmada en octubre de 1962, recomendando una baja del 50% en los aranceles vigentes. Posteriormente se llevó a cabo la conferencia de Ginebra de 1965, que dio via libre al nacimiento del GATT, construido sobre la base de tres puntos principales: la implantación de un sistema multilateral de pagos; la reducción lineal de aranceles y la abolición de otros mecanismos de protección que restringieran las importaciones, el fomento de las exportaciones agrícolas y la consideración de problemas específicos de los países subdesarrollados.

CAMINO DIFICIL
El obstáculo más difícil que tiene el acuerdo para su permanencia en los momentos actuales es la situación de recesión internacional. Los períodos de desaceleramiento, por su presión sobre el nivel del empleo, inducen a los gobiernos a adoptar medidas de protección, lo cual, además de que perjudica el comercio, obliga a la adopción reciproca de medidas de defensa y sanciones. Todo esto, a su vez, mediante una depresión de la demanda global, introduce elementos recesivos en el sistema económico.
Por estas razones, los días de reunión en Ginebra, en la última semana de noviembre, estuvieron colmados de dramatismo. Las profundas dificultades para lograr un acuerdo acerca de la declaración final, surgidas a partir de posiciones enfrentadas, se tradujeron en prolongadas conversaciones en oficirlas llenas de humo y escepticismo.
Aparentemente, no había sido suficiente la larga etapa de preparación de la reunión, constituída por nueve meses de contactos preliminares.
Al final, la declaración debió realizarse en una sesión plenaria postergada tres veces mientras se buscaba el consenso.
El enfrentamiento principal fue el de los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea. Ambos, por su poder económico, componen un porcentaje del comercio mundial, suficiente como para que las divergencias pusieran en la cuerda floja el resultado de la reunión.
Los Estados Unidos buscaban la adopción de medidas de liberación del comercio de servicios y del comercio relacionado con las políticas de inversión y de alta tecnología. Este aspecto, que no era compartido por la CEE, encontró la mayor oposición en los países del Tercer Mundo, cuyos representantes manifestaron que el GATT no tiene competencia en las áreas planteadas por la delegación norteamericana.
Desde este punto de vista, el desarrollo de la reunión de Ginebra fue catalogado por algunas agencias de prensa como un enfrentamiento Norte-Sur.
Sin embargo, la posición de los distintos países tiene una profundidad mucho mayor. El debate sobre el grado de libertad del comercio al cual debe llegarse subsiste. Mientras los Estados Unidos abogan en forma permanente por más amplia liberación, la CEE y los países del Tercer Mundo en la actualidad abogan por medidas proteccionistas para algunos sectores de la economía.

GASEOSO
El resultado de la reunión de Ginebra, desde el punto de vista del documento final, fue un poco melancólico. Los términos de la redacción son imprecisos y dejan campo para múltiples especulaciones. Se apeló a la vieja estrategia de la generalización que permite el consenso.
Según algunos analistas el documento final, aprobado por unanimidad, es una declaración política que implica la transformación del GATT en una agrupación basada en los "mejores esfuerzos" para producir declaraciones conjuntas.
De todas maneras, los resultados económicos sólo se podrán juzgar con el tiempo. La "paz comercial" que se buscaba no se desprende directamente de las conclusiones acordadas, pero tampoco se descarta. En alguna medida, será la recuperación de los sistemas productivos de los países la que determinará la factibilidad de acuerdos sobre libertad de comercio.
La situación prolongada de crisis continuaria estimulando las actitudes proteccionistas, ante lo cual se verá debilitada la estructura de los acuerdos.
Los Estados Unidos se vieron en la obligación de renunciar a algunas propuestas relativas al proteccionismo en la agricultura y también debieron postergar tres puntos que intentaron dejar en la declaración final: una nueva "ronda Norte-Sur", libertad de las transnacionales para invertir y negociaciones sobre alta tecnología y sus servicios correspondientes.
En síntesis, el encuentro sirvió para salvar, al menos formalmente, un acuerdo que se considera benéfico para los 88 países que forman parte de él. Aunque los resultados reales no pueden adelantarse a partir de una declaración final imprecisa, con mas ideas políticas que economicas, el director general del acuerdo, Arthur Dunkel, declaró que el hecho de haberse disuelto significó un triunfo.

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