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| 10/16/1989 12:00:00 AM

"La administración es como el matrimonio"

ENTREVISTA:WILLIAM OUCHI

"La administración es  como el matrimonio" "La administración es como el matrimonio"
Los conocedores lo consideran como uno de los principales teóricos en el campo de la administración de empresas. Se trata de William Ouchi, un norteamericano de origen japonés, quien es el autor de los postulados de la llamada Teoria Z y de la Sociedad M, en las cuales se explica el éxito de empresas como las japonesas, que han hecho énfasis en el desarrollo del factor humano. Ouchi, quien es profesor de la Universidad de California en Los Angeles, estuvo la semana pasada en el país, invitado por la Corporación de Amistad Colombo-Japonesa y le concedió a SEMANA la siguiente entrevista:

SEMANA: ¿Se puede hablar de una teoría universal de la administración?
WILLIAM OUCHI: Cuando se habla de administración, normalmente se hace referencia a la gente que maneja un negocio, pero en la práctica casi todo el mundo es un administrador. Se puede decir que la administración es como el matrimonio. Quiero decir que es una institución reconocida en todas partes del mundo pero, a pesar de eso, es interpretada en forma diferente en cada uno de los países. Con la administración pasa lo mismo. La idea general es igual, aunque hay detalles particulares en cada caso. En último término, todo acaba refiriéndose al trabajo en equipo enfrentado al individualismo. La mayoría de las veces es muy difícil tener el balance adecuado. En Estados Unidos por ejemplo, el énfasis está en el individualismo, mientras que en Japón sucede lo contrario. Los resultados están a la vista.
S.: Algunas personas dicen que lo que funciona en Japón, no necesariamente funciona en el resto del mundo, debido a diferencias culturales y factores por el estilo...
W.O.: Yo me pregunté lo mismo cuando empecé a estudiar el tema en 1974. Entonces decidí seguirle los pasos a compañías japonesas que invirtieran en el exterior y los resultados fueron sorprendentes. Empresas en las que había tan solo unos cuantos ejecutivos japoneses y miles de obreros norteamericanos, seguían el mismo modelo. Aunque todas las cosas no eran exactamente iguales, las más importantes si. Cuando yo comencé a hablarle de esto a los ejecutivos, se me decía que lo japonés estaba bien, pero allá. La polémica se acabó cuando Sony comenzó con una fábrica con 2.000 empleados norteamericanos en California. Ahora ningún ejecutivo en Estados Unidos se acerca a decirme que el estilo japonés no funciona fuera del Japón.
S.: ¿hay casos de empresas norteamericanas que hayan asimilado esas enseñanzas?
W.O.: Si. En particular, en la industria automotriz se ha comenzado a ensayar en compañías como Ford o General Motors, con excelentes resultados. Puede no ser lo ideal, pero es un buen comienzo.
S.: No obstante, parece más sencillo reeducar a los trabajadores que a los ejecutivos...
W.O.: Así es. Todo se debe a que si los administradores deciden que los trabajadores deben ser entrenados, entonces hay que hacerlo. En cambio, si los administradores deciden que ellos no quieren ser entrenados, no hay nada que hacer.
S.: ¿Qué se puede hacer con el sector público?
W.O.: Antes de la Segunda Guerra Mundial, Japón era un poco como Latinoamérica. El gobierno estaba en todas partes. Pero desde entonces, este comenzó a salirse, tal como lo hizo Margaret Thatcher en Gran Bretaña.El resultado es que la eficiencia ha aumentado, al tiempo que las utilidades de las empresas, con lo cual todo el mundo se encuentra mejor que antes. Se ha entendido que hay sectores en los que el gobierno no tiene por qué estar.
S.: En el caso particular de Colombia, algunas personas insisten en que lo japonés es muy interesante, pero no sirve para nada más...
W.O.: En la inmensa mayoría de los países en que he estado, he escuchado lo mismo, hasta que se ve que el estilo japones si funciona. Por lo tanto, lo que he concluido es que los ejecutivos me están diciendo, en cambio, que son ellos los que no quieren cambiar su estilo.
S.: Esa es la moraleja...
W. O.: Exactamente. El estilo japonés si funciona. Uno no se copia todo, pero adopta los elementos fundamentales. Vuelvo de nuevo al ejemplo del matrimonio. Este tiene las mismas reglas de juego para todo el mundo, pero cada uno se encarga de adaptarlo y hacer que este funcione.

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