En este orden de ideas, mi apuesta en esta columna es por un tipo de mercado con el que sueño que se multipliquen por miles en toda Colombia, en especial en la región amazónica: El mercado campesino. Este es un modelo de organización comunitaria en las veredas de nuestros campos, en donde sus habitantes ofertan los productos alimenticios y artesanales que producen de manera directa a los consumidores en los centros urbanos cercanos. Con toda seguridad si usted ha viajado un fin de semana a algún municipio cercano a su ciudad, habrá visto uno que otro y los reconocerá porque son muy organizados, coloridos y rodeados de personas con grandes sonrisas.
Zoom in al Mercado Campesino Corcaraño
Llegué a la ciudad de Florencia, Caquetá, en el año 2017 y una de las primeras organizaciones que conocí fue Corcaraño. Para aquellas personas que quieren encontrar casos de estudio sobre mujeres emprendedoras y echadas pa´lante, pues esta es la organización a seguir. Conformada por 50 mujeres con sus familias, ellas dinamizan el proceso de cultura campesina en la región veredal de la capital del departamento.

Desde su creación hace cuatro años, han logrado una serie de impactos que merecen ser resaltados para que en otras veredas del país se pueda replicar este modelo que funciona.

Cada sábado de 7 am a 3 pm, frente al Parque Turbay se ofrece una variedad de casi 100 productos agropecuarios y artesanales que reflejan el trabajo de las familias campesinas. He visto colores y probado sabores en los envueltos de chócolo, la carne ahumada, los pimentones y los racimos de plátano caqueteño que siempre acompaño con hogao en mi casa.

Detrás de esta carpa que puede vender entre 7 y 13 millones de pesos cada fin de semana, existe un liderazgo que ha permitido aumentar los ingresos de las familias de la asociación. Son familias que aprendieron a administrar sus parcelas, que cuidan sus bosques, que dan ejemplo de emprendimiento sostenible a sus hijas e hijos y unen a los consumidores caqueteños con todo el impacto ambiental, social y económico que generan en el ámbito local. Sorprendente para mi, por ejemplo, fue el hecho de conocer que existe un nivel de fidelidad del 80 % entre los visitantes/consumidores cada semana.

Corcaraño está ubicado en un corredor estratégico para Florencia debido a que su zona de influencia abraza el caudal de aprovisionamiento de agua para la ciudad, desde el río Hacha de donde se abastece el 95 % del agua de la capital del departamento. El que esté la organización ubicada ahí significa una contribución para que la calidad del agua que consumimos los habitantes de Florencia, se asegure.
Tienen un fondo solidario para que las asociadas tengan liquidez, un centro comunal que opera como centro de acopio, están organizadas logísticamente e incluso participativamente. En resumen, Corcaraño más que una carpa con productos agropecuarios, es un sistema que funciona para que la convivencia, la armonía y el progreso veredal sean el pan de cada día.

Algo que me gusta de este caso es que se fundamenta en el principio del trabajo en equipo. Me da alegría ver cómo, por ejemplo, personas de la Alcaldía de Florencia, USAID/ACDI-VOCA y de otras organizaciones en donde resalto a los miembros de la Policía de Carabineros y del Ejército Nacional quienes suman su talento, esfuerzos y conocimientos al objetivo común de cuidar nuestras veredas, fortalecer la convivencia y enriquecer los vínculos de confianza que deben existir en una sociedad. En palabras de Iralied, líder de Corcaraño, cuando se refiere a los colegas de la Policía y del Ejército: “No vemos el uniforme, sino a la persona que hay detrás de él, al hijo, al esposo, al hermano”. Eso me impresionó mucho porque es símbolo de generación de confianza y trabajo en equipo por un mismo fin: conservar los ecosistemas y dignificar a los habitantes del territorio.


En síntesis: el poder y la oportunidad
Cada vez que usted vea una carpa como la que ve en su barrio el fin de semana, le invito a que mire con otros ojos a los mercados campesinos. Para mí, esta es LA ESTRATEGIA que refleja todo lo que reza la teoría académica sobre la sostenibilidad ambiental, social y económica.
Hoy en día, momento en el que las políticas públicas de lucha contra la deforestación buscan ser aterrizadas en el ámbito local, los mercados campesinos resultan ser la brea que lo une todo alrededor de los alimentos: une a las personas, productores y consumidores, une a las comunidades por medio de sus compromisos y sueños, une las metas comunitarias e institucionales de conservación de ecosistemas gracias a la colaboración que resulta de su interacción, y lo mejor, sella los vínculos de confianza de todos.
