Determinar el momento exacto de la historia en el cual se acuñó el término de ‘afrodisíaco’ es casi imposible.
Algunos estudiosos aseguran que en antiguos papiros egipcios -que datan de 1700 antes de Cristo- y en apartados de la Biblia, ya se esbozaba el supuesto poder mágico de ciertas plantas y especias.
Poco a poco, con el pasar de los años -y de los siglos-, se popularizó fuertemente la idea de que existen sustancias y comestibles que aumentan la libido, potencian la sexualidad y ayudan con la fertilidad. Por ejemplo, se dice que Hércules bebía un poderoso líquido llamado Satirión -extraído de una especie de orquídea- para tener numerosos encuentros sexuales en una sola noche. También se habla de que el famoso Giacomo Cassanova bebía chocolate caliente, al igual que tomaba vino y comía queso stilton, como secreto poderoso de seducción.
Y como ellos, se destacan otros personajes históricos cuyas prácticas para impulsar su sexualidad se hicieron famosas, trascendiendo los límites geográficos y umbrales de las épocas; y manteniéndose aún vigentes.
Afrodisíacos nacionales
En Colombia se pueden encontrar numerosos alimentos que han sido considerados como ‘estimulantes’ por las comunidades de las distintas regiones del país.
Y es que, ¿quién no ha escuchado sobre las extraordinarias propiedades que aparentemente tienen el borojó -mezclado con miel, milo y leche-, el chontaduro o las hormigas culonas? Eso sin mencionar otros manjares propios de nuestra geografía nacional como la maracuyá, el ceviche, la pitaya, los caracoles y hasta la leche de cabra.
Dichos alimentos –dicen- funcionan cuando hombres y mujeres desean darle un ‘empujoncito’ a sus relaciones y avivar la pasión. Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿qué tanto de esto es real?
Más allá del ingrediente
Científicamente no existe un solo estudio que haya demostrado que el borojó -en el caso colombiano-, los chiles, el aguacate u otros alimentos considerados como ‘afrodisíacos’ en Latinoamérica y el mundo, funcionen.
Si bien es cierto que, dependiendo del caso, cada uno tiene múltiples propiedades que contienen carbohidratos o antioxidantes, los cuales aportan energía al cuerpo y disminuyen o aumentan la presión arterial; su supuesto ‘efecto placebo’ está más bien relacionado con la parte cultural y sugestiva.
Según la sexóloga y psicóloga Flavia Dos Santos, cualquier alimento que una persona se proponga, puede ser afrodisíaco. “Nuestra mente es capaz de hacer todo lo que nosotros queremos. Nos enferma, nos cura, nos excita.
Entonces, si una persona decide que tal ingrediente va a ser afrodisíaco, por supuesto que va a funcionar. En el momento en el que yo uso mi cabeza y pienso que un alimento es afrodisíaco, estoy creando ahí un poco de erotismo y de fantasía”, explica. “La gente quiere sexo entonces busca formas de permitirse tener el sexo.
Es muy fácil decir que me puse excitado -no por culpa mía-, sino porque comí borojó”.
Mito o verdad
¿Existen los alimentos afrodisíacos?
Ya sea el cuerno de rinoceronte en Asia o el maní en Brasil, cada país o región tiene sus propios ingredientes afrodisíacos. Colombia no se queda atrás.
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23 de julio de 2013 a las 7:00 p. m.
