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| 1/31/2018 10:52:00 AM

Los desafíos de la educación en la revolución industrial 4.0, según el rector de la Sabana

En su intervención de inicio de año, Obdulio Velásquez Posada resaltó los cambios que se avecinan en la educación superior.

Discurso de apertura del año académico del rector de la Sabana Los desafíos de la educación en la revolución industrial 4.0, según el rector de la Sabana Foto: Cortesía Universidad de la Sabana

En su discurso de apertura del año académico, el rector de la Universidad de la Sabana, Obdulio Velásquez Posada, resaltó los retos que enfrenta hoy la comunidad educativa. Watson, Big Data, Hydrid Cloud, realidad virtual y la realidad aumentada son algunos de los ejemplos que dio para reconocer como las universidades deben afrontar y aprovechar los cambios que ha traído la revolución industrial 4.0.

SEMANA reproduce textualmente el discurso del Rector Obdulio Velásquez:

Apreciados todos:

La ciencia ficción como género literario primero y luego audiovisual ha cautivado la imaginación del hombre. Las historias desarrolladas en marcos imaginarios, cuya verosimilitud se basa en la extrapolación de los avances de las ciencias naturales, físicas y sociales del pasado siglo XX presentan en nuestro tiempo, segunda década del siglo XXI, realidades que dan cumplimiento a muchas de esas profecías profanas de la literatura y el cine.

Hoy se habla de tecnologías que marcarán cambios en la próxima década: la inteligencia artificial; el Internet de las cosas; el blockchain que no solo son el medio para las criptomonedas, si no la base para nuevas formas de hacer transacciones de bienes y servicios; las impresoras 3D; los carros autónomos; la realidad virtual; los robots humanoides en tareas laborales; nuevos materiales; la biotecnología, la edición génica, nuevas fuentes de energía, etc.

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A finales del año pasado, un equipo de directivos de La Sabana, realizó una visita institucional a varias universidades y a otras organizaciones en los Estados Unidos, con la finalidad de promover la cooperación con esas instituciones y, principalmente, de conocer sus buenas prácticas para tomar como referencia en el desarrollo de los proyectos académicos que está adelantando la Universidad en estos tiempos.

En uno de esos días de visita, se tuvo un encuentro con un personaje algo enigmático y bastante peculiar, reconocido en el ámbito mundial por sus amplios y profundos conocimientos científicos, técnicos, humanísticos, entre otros. Ciertamente la cercanía de ese encuentro generaba una gran expectativa, puesto que ¡habría tantos temas para plantearle!, pero el tiempo de la visita era corto, entonces, ¿cuáles abordar? De repente, una inquietud irrumpió, ¿será cierto que este personaje domina tantos campos del saber?, para resolver la duda se decidió proponerle una “disertación filosófica”.

¡La expectativa fue superada! Aquel personaje no solo dominaba el tema propuesto, sino que su manejo del lenguaje era realmente increíble, correcto desde el punto de visto gramatical, amplio en vocabulario, fluido verbalmente, con matices adecuados en el tono de su voz, ¡todo esto era realmente sorprendente! considerando que su interlocutor no era una persona sino una máquina. Su nombre es Watson.

Watson es un sistema de inteligencia artificial creado por IBM, capaz de consumir 200 millones de páginas de texto de la web cada 3 segundos; capaz de depurar, procesar y cruzar los datos capturados para plantear soluciones y generar predicciones con nivel de acierto cercano al 80%; capaz de aprender mediante la interacción con los usuarios y la recopilación permanente de nueva información; capaz de entender el lenguaje natural, incluyendo conceptos coloquiales y abstractos.

Watson actualmente está siendo utilizado, por ejemplo, en el sector de la salud para ayudar a especialistas médicos a definir planes de tratamiento oncológico basados en la evidencia, para ello, se entrena con expertos del Memorial Sloan Kettering Cancer Center; en el sector financiero, para ayudar a los asesores bancarios a brindar recomendaciones financieras más inteligentes, rápidas y personalizadas a sus clientes como lo hace el ANZ Banking Group; en el sector energético, para obtener mejores resultados en la exploración y producción de hidrocarburos con la empresa Repsol; y en el sector educativo, para asesorar a los estudiantes en sus opciones académicas y de futuros empleos, en un desarrollo que se está realizando con Deakin University. De hecho, en este campo, se está explorando la posibilidad de utilizar a Watson como profesor virtual.

Otras tecnologías innovadoras como, el big data, hydrid cloud, la realidad virtual, realidad aumentada, que tienen múltiples aplicaciones en distintos campos y también en la educación superior. Grandes compañías de la industria tecnológica como Google, Microsoft, Oracle, y, por supuesto, IBM, le han apostado a su desarrollo.

Todos estos avances tecnológicos han traído lo que hoy se denomina la cuarta revolución industrial, Industria 4.0, caracterizada por la aplicación de las nuevas tecnologías a los procesos productivos, lo que se refiere no solo a las fábricas inteligentes sino a las cadenas de valor inteligentes; en otras palabras, a las cadenas de valor informatizadas mediante procesos interconectados por la internet de las cosas para generar valor al cliente final y a los distintos grupos de interés.

La Industria 4.0 exige flexibilización de los procesos e individualización de las necesidades y expectativas de las personas; y la sostenibilidad de las organizaciones, de cualquier sector económico, dependerá de la adaptación o no a esta nueva revolución industrial.

La revolución industrial 4.0 no es un invento, es un proceso que está transformando todas las industrias: el transporte, la hotelería, la monedas y la banca, el mercado del retail; en pocas palabras puede decirse que a toda industria tradicional, también a la educación superior, le ha salido su “Uber” que la amenaza con destruirla o transformara radical y aceleradamente.

¿No se dan cuenta que en el año 2006, por ejemplo no existían el iphone, Android, Uber, AiRbnb, blockchain, Instagram, Spotify; el Ipad, el Kindle, y el imprescindible WhatsApp? Amazon ha señalado recientemente que para el año 2030 entrará en el sector de la educación.

¿En este contexto, nosotros como universidad, como vamos a enfrentar y aprovechar estos cambios que se avecinan?

A la Universidad nos corresponde un triple papel; el primero, como foco de saber superior, con visión cristiana del hombre y del mundo, en el que nos corresponde iluminar a la humanidad, desde el saber científico, técnico y humanístico, respecto al cambio que se está generando en el modelo de sociedad, en el que uno de los principales retos frente al desarrollo tecnológico es la responsabilidad ética; y el segundo, íntimamente ligado al anterior, como formadores de personas, a quienes debemos preparar para el mundo de hoy y el de mañana, mediante una formación sólida en todas las dimensiones en las que ha de desarrollarse la persona humana. En tercer lugar, como organización que desarrolla unas funciones misionales para prestar determinados servicios a la sociedad en pro de unos fines, y que está inmersa en un sistema de mercado, oferta y demanda, y que como toda organización busca ser competitiva y sostenible.

Estamos convencidos que el nuevo Plan Estratégico Institucional de la Universidad de La Sabana, formulado para el periodo 2018-2029 y aprobado por el Consejo Superior el pasado mes de diciembre, responde adecuadamente a estas y a otras mega-tendencias del entorno educativo, y atiende a las oportunidades de mejoramiento identificadas en el tercer proceso de acreditación institucional que culminó el pasado 31 de marzo de 2017.  

El Plan está conformado por siete (7) frentes estratégicos que señalan los propósitos de desarrollo institucional en los próximos años.

El primero de ellos es la “Atracción y permanencia consolidada de profesores de planta para conformar comunidad académica, que correspondan al perfil institucional: altos estándares académicos, visión e interacción tanto nacional como internacional, competencia profesoral y maestros de vida.”

Refiriéndome tan solo al tema de la cuarta revolución industrial en el que he centrado mis palabras de inicio de este año académico, se advierte claramente que los cambios tecnológicos y sociales que estamos afrontando presentan importantes desafíos para el cuerpo profesoral.

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Según el estudio Artificial Intelligence and Life in 2030 de Standford University, la realidad virtual, el aprendizaje adaptativo, la analítica del aprendizaje y la formación online serán usuales en los procesos de aprendizaje y enseñanza a finales de la siguiente década. Nuestro CTA aporta con su experticia a nuestra comunidad académica con los procesos de aprendizaje en TICs,  de los que quiero resaltar  los buenos resultados y participación de la Semana de Inmersión Tecnológica, que ya tuvo su séptima versión recientemente.

Somos nosotros los profesores, quienes tenemos el reto de integrar adecuadamente las nuevas tecnologías a los procesos formativos para que aporten de manera significativa y práctica al aprendizaje. Pero lo más importante, tenemos el reto de promover en el grupo de estudiantes que la aplicación de esas tecnologías se realice siempre con responsabilidad ética y ordenada al bien común.

El segundo frente estratégico es el “Enfoque e impulso de la investigación en la solución de problemas que contribuyan al avance del conocimiento y generen resultados de impacto al servicio de la sociedad, enmarcados en las áreas estratégicas definidas por la Universidad.”

Sin duda, tecnologías como las expuestas ayudarán a avanzar notablemente en los proyectos de investigación. Ya hay resultados concretos en el procesamiento de datos y en las predicciones a partir de estos; por ejemplo, según lo publicado por el Observatorio de Inteligencia Artificial, Watson colaboró con investigadores del Barrow Neurological Institute para descubrir genes relacionados con la enfermedad de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Para ello, capturó y procesó toda la literatura disponible sobre esta enfermedad, aprendió acerca de las proteínas conocidas que estaban relacionadas con ella y clasificó los genes presentes en el genoma humano, logrando identificar que diez (10) de los casi 1.500 genes podrían estar relacionados. Con esta información, los investigadores descubrieron que ocho (8) de los genes propuestos por el sistema de inteligencia artificial efectivamente estaban relacionados con la enfermedad y cinco (5) de ellos, nunca habían sido asociados con esta hasta ese momento, con lo cual ahora están enfocando sus esfuerzos en el desarrollo de medicamentos para tratar la enfermedad.

La Universidad de La Sabana tiene un convenio con IBM para tener acceso a esa tecnología, el reto es prepararnos para aprovecharla en todas las funciones sustantivas.

En el desarrollo de este frente estratégico nuestras clases, proyectos de investigación y proyección social deben estar articulados en problemas reales. En el siglo XX se midió la producción intelectual por el número de libros, a finales del siglo por los artículos en revistas indexadas y patentes, el futuro señala que además la sociedad pedirá cuenta a las universidades de cuantos problemas reales ha contribuido a solucionar y como desde ellos han articulado sus procesos de investigación y docencia. La región Sabana Centro sin duda se constituye en un escenario privilegiado y apremiante para nuestra universidad.

El tercer frente estratégico es el “Aseguramiento de la calidad en el diseño y la gestión curricular, así como en la entrega de los programas de pregrado y posgrado, para la formación integral y el desempeño en una sociedad globalizada.”

Mucho se está hablando de las carreras del futuro. Algunas nos resultan exóticas como por ejemplo Arqueología digital, Arquitectura de nuevas realidades, Ciberseguridad, Arquitectura big data, Telecirugía, Aviación de drones, minería en las ciudades, etc. En un siglo marcadamente robotizado y tecnológico, lo verdaderamente humano será lo más relevante y prioritario. Nos corresponde formar profesionales para trabajos que aún no existen. Esto exigirá profundizar en la formación humanística y de la persona en sus dimensiones personales, relacionales y trascendentales. De ahí la importancia de la formación por competencias; por supuesto, competencias que resulten relevantes en la práctica, para que nuestros alumni puedan aplicar conocimientos y aportar soluciones y puedan re-aprender y re-inventarse.

El óptimo desarrollo de las competencias requiere de ambientes de aprendizaje que resulten efectivos, es decir, espacios innovadores en los que se propicie la interacción, la colaboración y la conectividad digital.

En nuestro nuevo edificio AdPortas y la adecuación de todo nuestro campus se están preparando este tipo de espacios para favorecer el aprendizaje activo y para mejorar la experiencia académica tanto del estudiante como del profesor.

¡Nuestro principal objetivo es el aseguramiento del aprendizaje!, este es también un imperativo ético de profesor como lo están demostrando universidades de talla mundial, que están retomando el valor de la docencia y la coherencia de vida del profesor universitario como eje superior de la calidad académica personal e institucional.

El cuarto frente estratégico es la “Atracción y permanencia de estudiantes de pregrado y posgrado que cuenten con las características personales y las capacidades académicas, propiciando su formación integral personal y su éxito académico y profesional para impactar positivamente en la sociedad.”

Ahondar en analíticas del aprendizaje será clave para la formación y el éxito académico de nuestros estudiantes. Según lo explica el Horizon Report 2014, se trata de “…generar datos sobre el rendimiento de los estudiantes para proporcionarles un aprendizaje personalizado, pedagogías y prácticas adaptativas, e identificar los problemas de aprendizaje a tiempo para que se puedan resolver.”

En otras palabras, necesitamos comprender a profundidad el proceso de aprendizaje (medios, contextos, interacciones, entre otros) a través de datos que transformemos en conocimiento sobre el cual actuemos, con la finalidad de mejorar los resultados del aprendizaje de nuestros estudiantes.

El quinto frente, “Consolidación de la proyección de la Universidad, desde su identidad, para contribuir al progreso, a la transformación de la sociedad y a la construcción de paz.”

Debemos enfocarnos en la solución de problemas para contribuir significativamente al progreso de la sociedad. En este propósito, también debemos encontrar en la tecnología a un aliado estratégico, por ejemplo, en el fortalecimiento del Observatorio Regional de Información de la Provincia de Sabana Centro para orientar y articular la gestión de los diferentes actores regionales hacia fines comunes que conlleven al mejoramiento de la calidad de vida de los once (11) municipios que conforman la provincia.

El sexto frente, “Desarrollo de un campus a escala humana que ofrezca un ecosistema de servicio a su comunidad para el aprendizaje, la convivencia y la innovación.”

La experiencia en un campus a escala humana se centra en la persona, en sus necesidades y aspiraciones. Es indudable que muchas de las necesidades de las personas, hoy en día, están directamente vinculadas con la tecnología.

Esto nos exige emprender el proceso de transformación digital en la Universidad, lo que implica cambios en la forma en la que trabajamos, en la que nos comunicamos, en la que nos relacionamos, por la mediación de las tecnologías.

Con la empresa Microsoft abordaremos este año inicialmente algunos proyectos encaminados a optimizar el uso de herramientas tecnológicas que tenemos disponibles en la actualidad para potenciar la gestión académica y administrativa de la Universidad.

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Y el séptimo frente estratégico es la “Sostenibilidad social, económica, ambiental y de gobierno de la Universidad para reafirmar su compromiso y responsabilidad con la sociedad.”

Como lo mencioné, la sostenibilidad de la Universidad como la de cualquier otra organización, dependerá de la adaptación o no, a esta nueva revolución industrial.

La Sabana está creciendo y modernizando su infraestructura física y tecnológica, pero también lo está haciendo otras universidades referentes. ¡Eso no basta! Necesitamos fortalecer las capacidades institucionales ahora requeridas y necesitamos generar elementos realmente diferenciadores y hacer más visibles los que ya tenemos.

Las universidades que logren crear estrategias de adaptación oportuna a las transformaciones de la educación superior que fortalezcan la generación de valor agregado, serán aquellas que marcarán la diferencia y permanecerán.

Para terminar, quiero invitarlos a reflexionar sobre los importantes cambios que se están forjando en el modelo de sociedad y sobre el papel de la Universidad de La Sabana en ese contexto; además, quiero invitarlos a hacer una lectura permanente del entorno, debemos estar alerta porque el ritmo de los cambios en el sector educativo se ha venido acelerando y debemos transformarnos y adaptarnos a esta nueva realidad.

Concluyo con un par de frases que escuché en el Microsoft Summit 2017 en el que participamos con 40 universidades de América Latina:

La primera es de Alberto Bustamante, Director General de Educación en Latam de Microsoft, “hay unas universidades pensando en la calidad, otras, en nuevas cosas que cambiarán la forma de educar”.  Y la de un profesor del MIT quien al describir el vértigo de los cambios que se avecinan para la educación superior en los próximos años, señaló que para él la clave es que la universidad no se desenfoque de su misión, de su naturaleza e identidad.

La Universidad de La Sabana tiene su fuerza en su comunidad de personas unidas por un proyecto educativo institucional que  inspirado en su identidad cristiana materializado por el espíritu del Opus Dei, nos dan la fuerza y la convicción que esta tarea humana de hacer una universidad de alta calidad es además una aventura apostólica de servicio a los demás que contará siempre con la Gracia de Dios, merced a la intercesión de San Josemaría Escrivá y de los Gran Cancilleres, el beato Álvaro del Portillo,  Javier Echevarría (fallecido hace un año) y las oraciones de muchos y el aliento constante de nuestro actual Gran Canciller y Prelado del Opus Dei, Monseñor Fernando Ocariz.

Muchas gracias.

Obdulio Velásquez Posada

Rector

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