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Tareas: ¿una rutina necesaria o un mal prescindible?

Mientras varios países, algunos con los mejores sistemas de educación, han comenzado a prescindir de los deberes, en Colombia se mantiene el debate sobre su pertinencia.

30 de mayo de 2017

Las tareas en casa son el recurso que utilizan los profesores para reforzar algún tema o darles continuidad en el hogar a las clases que se dictan dentro de los salones. Sin embargo, los deberes se han convertido en un tema de controversia en los últimos años debido al exceso de trabajo al que se ven sometidos muchos estudiantes más allá de la jornada escolar, especialmente los más pequeños. Un impedimento, según las voces más críticas, para que los menores se puedan dedicar a otro tipo de actividades, socializar con familia y compañeros o simplemente disfrutar de lo que son: niños.

Pero ¿qué tan pertinentes son para lograr la excelencia académica o mejorar la calidad de los sistemas educativos?

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En una encuesta realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la que participaron más de 11.000 estudiantes de todo el mundo, el organismo internacional evidenció la falta de efectividad de las tareas escolares en el hogar y pidió su suspensión. Según el estudio, el 34 % de los niños y el 25 % de las niñas de 11 años admitieron sentirse presionados por la cantidad de deberes que les mandaban. Asimismo, el 55 % de las niñas y el 53 % de los niños de 13 años indicaron sufrir de estrés por ello. Entre la población de 15 años encuestada, el 70 % de las mujeres y el 60 % de los varones aseguraron sentirse abrumados por esta misma razón.

Por otra parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alertó que la carga académica en espacios fuera del colegio no mejora el rendimiento escolar. Por el contrario, puede influir en la tasa de deserción académica que anualmente se presenta en las escuelas. Y añadió que el tiempo que deben emplear los menores en actividades extraescolares debe ser de cuatro horas semanales. Ni una hora más.

Partidarios y detractores

Andrea es una estudiante de décimo grado del Colegio Silveria Espinosa, de Facatativá, Cundinamarca, que maneja la jornada única escolar desde hace dos años. Para la niña de 15 años la carga educativa es “demasiado alta” y las exigencias “son cada vez mayores” a medida que avanza de grado. Su jornada escolar empieza a las seis de la mañana, cuando cruza las puertas de la institución, y termina a las cuatro o cinco de la tarde dependiendo del día, momento en el que se dirige a su casa para realizar los deberes que le asigna el profesor y a los que dedica unas tres o cuatro horas. Explica que debido a esto no puede realizar ninguna actividad diferente a la académica, “incluso me quita tiempo para compartir con mi familia”.

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Rosalba Mendieta, coordinadora académica de la institución, asegura que las tareas tienen dos propósitos. El primero es la preparación anticipada de las clases con el fin de que el estudiante lleve unos conocimientos previos que se reforzarán en la siguiente lección. El segundo, su utilidad para reforzar el tema visto en el aula. Una fórmula para que los estudiantes se apropien de las nociones adquiridas.

La idea de dejar deberes para la casa, según Mendieta, es que los niños y jóvenes creen un hábito de estudio de cara a la formación universitaria. “Si se observa a un estudiante de pregrado, por cada hora de estudio deben dedicar cinco de aprendizaje autónomo. Nosotros exigimos de acuerdo a las capacidades de cada estudiante”, señala.

El exceso de tareas no es un tema exclusivo de los colegios públicos colombianos que cuentan con jornada única. La mayoría de instituciones privadas que manejan horarios hasta las cuatro de la tarde tienen dentro de su malla curricular un sistema de tareas en el hogar que se ajustan a la edad de cada estudiante. El propósito, según contaron varios profesores y rectores a Semana Educación, es crear hábitos de responsabilidad y organización a los jóvenes. Una medida que ha sido duramente criticada por varios padres de familia, especialmente aquellos que ven cómo sus hijos se llevan a casa diariamente deberes de la mayoría de materias con grados de complejidad avanzada y que deben resolver en un espacio de tiempo reducido.

¿Qué opinan los expertos?

La doctora Annie de Acevedo, psicóloga especialista en neuropsicología y neurolingüística educativa, considera que el exceso de labores académicas es agotador y desmotivante para los jóvenes y genera afectación en la vida y relaciones de los estudiantes. “Las jornadas escolares en los colegios de Suecia o Noruega, países que despuntan en las pruebas Pisa, son mucho más cortas y no hay tanta tarea, pero los niños aprenden igual y mucho mejor que aquellos que son presionados para realizar trabajos en exceso”, explica. 

La experta asegura que lo importante es la forma como se enseñe  para garantizar que los estudiantes aprendan y pongan en práctica los conocimientos y no se queden solamente con la repetición de fórmulas mecánicas y monótonas que se ven en las aulas.

Vanessa Sánchez Mendoza, directora del programa CEIPS de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Bogotá, señala que existen unos efectos psicológicos relacionados con la exposición a las extensas jornadas escolares y las tareas que posteriormente deben realizar los niños una vez llegan a casa. Además del cansancio y el agotamiento, señala que se hacen evidentes signos de estrés que pueden manifestarse en cambios en el comportamiento. “Se empiezan a volver irritables o incluso presentan tensión muscular y somnolencia”, advierte.

Por su parte, el doctor Harris Cooper, profesor del Departamento de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Duke (Estados Unidos), indica en sus estudios sobre el tema que si bien mandar deberes es recomendable, demasiados pueden generar aburrimiento en los estudiantes. Cooper considera que para crear hábitos de estudio en los menores de edad, con una pequeña cantidad de labores para desarrollar en la casa es suficiente. No obstante, resalta, “no hay evidencia de que las tareas mejoren el rendimiento académico de los estudiantes puesto que los jóvenes asimilan mejor los aprendizajes en los salones de clase cuando son orientados por los maestros”.

Este es un fragmento de un artículo que hace parte del número 24 de la revista Semana Educación. Para leerlo completo y si quiere informarse sobre lo que pasa en educación en el país y en el exterior suscríbase ya llamando a los teléfonos (1) 607 3010 en Bogotá o en la línea gratuita 01 8000 51 41 41.

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