El otro lado del ventanal una tenue luz dejaba ver en la penumbra la silueta de tres
hombres que no paraban de hablar. Afuera el frío era intenso. Un oficial impartía las últimas órdenes a
un grupo conformado por 10 expertos en operaciones de choque. Avanzaron lentamente, sigilosos.
Con pies de puntillas. Los uniformados se ubicaron en sitios estratégicos en posición de ataque. De
repente los vidrios del ventanal volaron en mil pedazos. Una voz chillona _la del oficial al mando_
retumbaba por todas partes: ¡Qué nadie se mueva!... ¡Todos con las manos en la cabeza!...
Una pequeña cámara de televisión registró los 25 minutos que duró el operativo. En una enorme
salapermanecían sentados los tres hombres. Ninguno de ellos musitaba palabra. Sus rostros estaban
pálidos. Desencajados. Sobre una mesa de centro había varias botellas de licor, vasos y tres
bandejas con pasabocas. Los agentes del grupo de choque continuaron la requisa. No dejaron nada al
azar: dormitorios, cocina, estudio, muebles y cuanto cajón encontraron en su camino.
Allí, en un elegante apartamento localizado al norte de Bogotá, se encontraban Alejandro Bernal,
Luis Fernando Rebollón Arcila y Alfredo Tascón; 'Juvenal', 'Jimmy' y 'Canelita', según sus
respectivos alias. Estaban celebrando el cumpleaños del dueño de casa, Luis Fernando Rebollón. Los
tres estaban en la mira de las autoridades _colombianas y estadounidenses_ durante los últimos 18
meses. Las autoridades siguieron los pasos de cada uno de ellos día y noche. Los tres hacían parte
del grupo de los peces gordos de la operación Milenio. Una misión que ha sido calificada por las
autoridades gringas como perfecta: tres años de trabajo en busca de pistas, 18 meses de
seguimiento a cerca de 100 personas, 52 allanamientos realizados simultáneamente en tres países:
Colombia, Ecuador y México. El resultado: el arresto de 35 personas, 30 de ellas en Colombia. "A
cada uno de los 50 hombres que participaron en Milenio _policías y fiscales_ se les entregó una
carpeta que contenía fotos, hoja de vida, contactos, negocios de fachada, carta dactiloscópica y
lugares de residencia de las 30 personas que teníamos que capturar. No nos equivocamos en ninguna
de las capturas y en ninguno de los allanamientos. Todo salió al pie de la letra", contó a SEMANA
uno de los oficiales que estuvo al mando de la operación. La sorpresa que se llevaron los
colombianos el miércoles pasado fue mayúscula. Los medios daban cuenta de una operación que se
había realizado en horas de la madrugada _4:35 a.m._, en la que habían caído 30 personas, entre ellas
Fabio Ochoa Vásquez, todas ellas con fines de extradición. Excepto la del hermano menor de los
Ochoa, las historias personales de los detenidos eran totalmente desconocidas.
¿Y quien es el?
Pero a medida que los encargados de la Operación Milenio comenzaron a conceder declaraciones,
en especial la rueda de prensa de la fiscal general de Estados Unidos, Janet Reno, acompañada por
el embajador de Colombia en Washington, Luis Alberto Moreno, se hicieron evidentes la
dimensión e importancia de este golpe a la estructura del narcotráfico. En medio de la barahúnda de
noticias surgió un nombre: Alejandro Bernal, alias 'Juvenal'. Señalado por las autoridades como el
sucesor de Pablo Escobar. Incluso se dijo que era el nuevo rey del narcotrafico, el hombre que movía
los hilos del negocio en una intrincada operación que se iniciaba en Colombia, pasaba por los
sanguinarios carteles de México y terminaba en los puertos de Estados Unidos, especialmente los de
las costas de la Florida. Pero, ¿quién es este personaje, que se mantuvo impávido frente a la
órdenes del oficial de la Policía que hizo su arresto en un apartamento al norte de Bogotá? La familia
Bernal tiene sus ancestros en el municipio de La Ceja, Antioquia. En la entrada del pueblo se ubicó un
busto en honor a Jesús María Bernal _familiar lejano de "Juvenal"_ conocido por sus coterráneos como
'Chepe Metralla' por haber sido ministro de Guerra en el gobierno de Laureano Gómez . 'Juvenal' hace
parte de una familia conformada por cinco hermanos. Se casó hace 15 años y es padre de tres
hijos, dos de ellos nacidos en Los Angeles, California. Para allá arrancó a comienzos de los 80 y lo
hizo, de acuerdo con varios de sus allegados, para probar suerte y rebuscarse la vida. Según esos
testimonios Bernal se convirtió en un próspero proveedor de materiales de construcción,
especialmente en la línea de grifería y porcelana para el decorado de interiores de casas y
apartamentos. No obstante, para los investigadores, su viaje a Estados Unidos tenía otro fin: montar las
redes de distribución de la cocaína enviada por el cartel de Medellín, en ese entonces ya en manos de
Pablo Escobar. Fue tal su éxito que al poco tiempo se convirtió en la mano derecha del jefe del cartel
de Medellín en lo que tenía que ver con el negocio de la droga en Estados Unidos. "En ese momento la
guerra entre Cali y Medellín comenzaba. El pleito se originó por las rutas y las redes de distribución
en Estados Unidos. Y 'Juvenal' era la pieza fundamental para que Escobar mantuviera ese dominio en
California, que era uno de los mercados más poderosos dentro de Estados Unidos", señaló a
SEMANA uno de los investigadores.
Nuevos vientos
En Los Angeles vivió casi cinco años. Pero al intensificarse la guerra entre Escobar y la gente de
Cali, Alejandro Bernal decidió montar toldo aparte y alejarse de ese enfrentamiento mortal. Fue así
como, a mediados de 1985, empacó maletas y partió rumbo a Ciudad de México. Bajo la fachada de
negocios inmobiliarios 'Juvenal' comenzó a mover sus contactos en busca de ofrecer droga
proveniente de Colombia para abastecer los carteles de México, que en ese momento estaban bajo el
dominio absoluto de Amado Carrillo, conocido como 'El señor de los cielos'. Muy pronto, de acuerdo
con la historia de las autoridades, 'Juvenal' logró acercarse a los predios de Carrillo. Y su amistad se
consolidó en 1989 cuando Alejandro Bernal fue capturado por las autoridades mexicanas en una
operación contra el narcotráfico. Fue sorprendido con las manos en la masa. Era el responsable de
un cargamento de 500 kilos. Cayó con otras 13 personas y terminó entre las rejas en una cárcel de
la capital mexicana. Cuando se esperaba una larga condena Bernal recobró su libertad ocho meses
después de ese episodio. "Rodó plata por montones para sacarlo de la cárcel. Carrillo se encargó
personalmente de su caso como un gesto a su lealtad, pues en los interrogatorios 'Juvenal' no delató a
ninguno de sus contactos y se declaró como único culpable del cargamento de los 500 kilos de
coca", dijo a SEMANA un oficial de la Operación Milenio. El compadrazgo con Carrillo fue sellado
con el bautizo de los hijos gemelos de 'Juvenal'. 'El señor de los cielos' fue nombrado padrino y en
una fastuosa fiesta en Ciudad de México los dos hombres sellaron una amistad de por vida.
A manos llenas
A partir de ese momento 'Juvenal' se convirtió en el hombre clave de las rutas y las redes de
distribución de droga para la organización de Amado Carrillo. Según los investigadores, Bernal activó
sus contactos en Los Angeles y en Colombia y les ofreció a las organizaciones siete rutas seguras
para introducir la coca a Estados Unidos. Su trabajo no sólo se limitó a la planeación del ingreso
y la distribución de los cargamentos. Sirvió de 'puente' para buscarle una solución al
enfrentamiento entre los carteles colombianos y mexicanos, que para ese entonces amenazaba la
estabilidad del negocio y tenía en alerta a las agencias antidrogas de Estados Unidos. Sus negocios
y fortuna dieron paso a sus dos pasiones: las mujeres y los caballos de paso. "En ambos 'hobbies'
derrochó una gran fortuna. Sus bacanales podían durar una semana y a sus mansiones llegaba
acompañado de cuatro o cinco mujeres, con las que se encerraba sin ningún problema durante ocho
días. Y a cada una de ellas llegó a darles regalos en plata hasta de 10 millones de pesos". En
cuanto a los caballos su pasión no tenía límite. Dueño por lo menos de 250 caballos pura sangre cuyos
precios oscilan entre los tres y ocho millones de dólares. "A sus ejemplares más finos les hizo colocar
un 'microchip' para detectarlos en caso de que se los robaran".
En busca del tiempo perdido
Su vida en México llegó a su fin a mediados de 1995. Amado Carrillo tenía la firme intención de dejar
su país y echar raíces en Chile. No era una decisión caprichosa. Las autoridades estadounidenses
le seguían la pista muy de cerca. Y encontró en el país austral _donde había montado una serie de
negocios de fachada_ un buen refugio para la tempestad que se avecinaba. Alejandro Bernal tenía
otros planes. Había llegado la hora de cortar el cordón umbilical con su compadre y seguir caminos
diferentes. Es así como a finales de 1995, después de haber permanecido casi 15 años fuera de su
país, 'Juvenal' regresó a Colombia con la decisión de quedarse. Se instaló en Medellín. Allí montó
buena parte de sus negocios, especialmente los relacionados con el manejo de sus caballos. Pero
abrió otras casas. Varias de ellas en Bogotá y la Costa. En la capital antioqueña lo sorprendió la
muerte de Amado Carrillo. Un deceso que desató una guerra sin cuartel entre los carteles de
México, que comenzaron a disputarse el trono dejado por un hombre que manejó los hilos del
narcotráfico en ese país. "Juvenal' esperó que las organizaciones se reacomodaran. Y después
entró en contacto con ellos para ofrecerles mercancía desde Colombia", dijo a SEMANA uno de los
oficiales de la Operación Milenio. Pero el interés en sus negocios no sólo era por parte de los
mexicanos. En Colombia también encontró socios que estaban dispuestos a poner sus
cargamentos en manos seguras. Y qué mejor que las de un hombre que conocía al dedillo las rutas y
las redes de distribución tanto en México como en Estados Unidos. "Muchos de sus antiguos amigos
reanudaron esa vieja amistad que los unía con 'Juvenal'. Uno de ellos fue Fabio Ochoa", dijo uno
de los investigadores. Ochoa, por su parte, ha confirmado su amistad de muchos años con 'Juvenal'
pero ha negado sus vínculos con actividades de narcotráfico. A 'Juvenal' también lo buscaron los
nuevos dueños del negocio. Gente que después de la muerte de Escobar y la captura de los cabecillas
del cartel de Cali decidió meterle el hombro al negocio de la droga y mantener un bajo perfil para
que las autoridades colombianas no pudieran detectar sus movimientos. Fue sin duda una
estrategia equivocada. Un grupo de por lo menos 50 investigadores los seguían día y noche. Pero
ninguno de ellos detectó el menor movimiento en su contra. 'Juvenal' logró alianzas casi imposibles.
Juntó las organizaciones del norte del Valle, la Costa, Medellín, Cali y Bogotá. Con todos ellos
comenzó a trabajar en un solo grupo y los envíos de droga alcanzaban las 30 toneladas al mes.
"Rápidamente su fortuna la multiplicó. Los inventarios que se han hecho sobre sus propiedades y
cuentas en el exterior lo convierten en un hombre extremadamente rico. Los cálculos de su fortuna
superan los 1.000 millones de dólares", señaló a SEMANA uno de los investigadores. Pero su
imperio se derrumbó la semana pasada. Cuando menos lo creía saltó la liebre. Esta vez en la figura de
50 agentes élite de los organismos de Inteligencia, la Dijin y la Fiscalía que habían rastreado su vida
durante 18 meses. Su trabajo fue respaldado por las agencias antidrogas de Estados Unidos, que
armaron un voluminoso expediente que hoy reposa en las cortes federales de la Florida. Los fiscales
y jueces estadounidenses esperan con paciencia que 'Juvenal' y sus demás socios sean extraditados
para comenzar una batalla jurídica que busca condenarlos a cadena perpetua.
¿'El hombre del overol'?
Una conversación telefónica entre Miguel Rodríguez y 'Pacho' Herrera le dio vida a un personaje que
incluso se llegó a afirmar que era mucho más temido y peligroso que el propio Pablo Escobar. Se
trataba de 'El hombre del overol'. El que en un atentado en Cali por poco acaba con la vida de
William Rodríguez, el hijo mayor de Rodríguez Orejuela. Desde entonces se ha rumorado sobre la
verdadera identidad de 'El hombre del overol'. Miguel Rodríguez dijo que el verdadero nombre de ese
personaje era Orlando Sánchez Cristancho. Las autoridades pensaban otra cosa. Que se trataba de
Orlando Henao, quien posteriormente fue asesinado en un ajuste de cuentas de la mafia. Pero
también hay quienes afirman que la verdadera identidad de 'El hombre del overol' todavía es un
misterio. Lo cierto del caso es que Orlando Sánchez Cristancho ha sido el que ha cargado con ese
alias desde 1996. Sánchez es un personaje misterioso, acusado de la muerte de Elizabeth Montoya de
Sarria, la 'Monita retrechera'. Según la Fiscalía, Sánchez ordenó su asesinato por un ajuste de cuentas
por un negocio de caballos. Desde hace tres años se radicó en Estados Unidos. Se dijo que se
había convertido en informante de la DEA. El viernes pasado se entregó a las autoridades
estadounidenses, que lo investigan dentro de la Operación Milenio.
EL IMPERIO DE JUVENAL
Alejandro Bernal, pieza clave de la Operación Milenio, ha sido señalado por las <BR>autoridades como el nuevo rey del narcotráfico. ¿Quién es este hombre?
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21 de noviembre de 1999, 7:00 p. m.