INTERNET

El paraíso del voyerista

Chatroulette es una controvertida red que podría convertirse en la próxima mina de oro de Internet.

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Álvaro Montes
10 de septiembre de 2010 a las 7:00 p. m.

El pastel recién salido del horno se llama Chatroulette y podría ser la primera red social nueva que amenaza de veras el reinado de Facebook, Twitter y YouTube. Mes a mes se crean nuevas redes sociales, pero generalmente son más de lo mismo, hasta que apareció esta propuesta controvertida. Chatroulette es una idea ingeniosa, hay que admitirlo: un servicio de videochat aleatorio. El usuario de Chatroulette ve aparecer en su pantalla a cualquier persona, y si se interesa por entablar comunicación con ella, se queda allí; de lo contrario, continúa saltando de cámara web en cámara web hasta encontrar algo que le interese. Como era de esperarse, el servicio se convirtió en el paraíso del voyerista, y lo que se encuentra con mayor frecuencia en ese zapping de personas son morbosos pedófilos, onanistas y aspirantes a actrices porno. Amparados en el anonimato, los usuarios de Chatroulette pueden dar rienda suelta a sus ímpetus y exhibir lo que no es posible en Facebook, lo cual ha originado un nuevo dolor de cabeza para padres de familia, y en la prensa norteamericana ya se discute acaloradamente acerca del impacto nocivo que este nuevo hábito de Internet traerá en breve.

Creado en diciembre por un adolescente ruso de 17 años, Andrey Ternovskiy, el servicio tiene ya un millón y medio de usuarios y, por supuesto, los grandes de la red ya le pusieron el ojo. Se dice que Skype y Google están detrás del jovencito ruso, quien en vista del futuro dorado que le espera con su invento decidió rápidamente trasladarse a Estados Unidos para gerenciar desde allí esta nueva mina de oro de Internet. Su historia es la de siempre: un adolescente con destrezas de programación que quería únicamente un software con el cual conversar con sus amigos termina creando la que podría ser, en el futuro, la reina de las redes sociales. Ya habíamos escuchado esto en Mark Zuckerberg, creador de Facebook, con quien es inevitable establecer una similitud. Ternovskiy por ahora puede apenas cubrir los costos de los siete servidores que instaló en Fráncfort, mediante un modesto recaudo por publicidad, pero con tan solo nueve meses en el escenario el proyecto ya está valorado en 150 millones de euros.

No todo es denigrante en Chatroulette, ni más faltaba. Un estudio cinematográfico aprovechó para promocionar el filme El último exorcista, con un video clip de terror que causó sensación, y varios músicos jóvenes exhiben sus trabajos, con la esperanza de que alguien en la industria musical se interese en sus propuestas. Y aunque no lo crean, también hay gente que lo utiliza para conocer a otras personas y conversar sanamente. Un pianista muy popular en Chatroulette improvisa frente a la cámara según los sentimientos que le inspire quien está en su pantalla, y mucha gente intenta toparse con él para probar la experiencia musical; hay un dibujante talentoso que crea al vuelo ilustraciones de las personas que encuentra en su webcam, mediante una técnica que denomina "speed painting". Hacía buen rato que no se veía una explosión de creatividad en los hábitos de Internet como la provocada por esta plataforma. Lamentablemente los exhibicionistas han desplazado de Chatroulette al público, y se dice que ha perdido audiencia por el problema de las imágenes obscenas. Su creador ha prometido desarrollar un sistema que identifique escenas indebidas y las censure, como se hace en Facebook y YouTube, y se da por descontado que si la empresa es adquirida por uno de los grandes de Internet, la plataforma estará vedada para este tipo de prácticas. Es prematuro saber qué pasará con este emprendimiento digital, que algunos consideran la sucesora de YouTube , pero es claro que otro gran "sueño americano" se está tejiendo velozmente.