En verano de 1987 Robert Conrad, un joven conductor de bus, decidió disfrazarse de obrero y se dirigió a la calle Otto-Grotewohl, en Berlín Oriental. En una cartera llevaba una pequeña cámara, pues sabía que era la última oportunidad de documentar un lugar siniestro: el búnker de Adolf Hitler, que poco después sería derribado para darle espacio a un barrio residencial. El pasado viernes, el diario alemán Bild publicó las fotografías del lugar, que permanecieron 25 años en el olvido y aparecieron en una caja que Conrad encontró hace poco al mudarse. En esa mole de concreto la cúpula nazi se protegió de los ataques aéreos durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Y ahí también, el 30 de abril de 1945, el Führer se suicidó.
El búnker de Hitler
En verano de 1987 Robert Conrad, un joven conductor de bus, decidió disfrazarse de obrero y se dirigió a la calle Otto-Grotewohl, en Berlín Oriental.
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31 de mayo de 2013, 7:00 p. m.
