La fuerza y la velocidad de Internet y de los teléfonos celulares quedó demostrada el viernes de la semana pasada en España cuando miles de jóvenes se citaron para salir a la calle y beber alcohol en el llamado macrobotellón. En más de 20 ciudades, cientos de miles de muchachos tomaron hasta, en algunos casos, caer tumbados a las aceras, y en otros, terminar en disturbios, como sucedió en Barcelona. Más allá de las motivaciones y consecuencias, el acto se montó en un tiempo rápido gracias a esas herramientas de comunicación que definitivamente cambiaron el mundo.