Apolinar Salcedo
 
Según el ex alcalde de Cali, una de las cosas que más disfruta luego de su paso por la administración local, es poder levantarse todas las mañanas feliz y tranquilo. Lo que él mismo llama la aventura más loca de su vida empezó en 2003, cuando luego de tres períodos como concejal de la ciudad, pasó a la historia como el primer alcalde invidente de Cali, de Colombia y Latinoamérica. A partir de ese momento, los días de Apolinar empezaban en la madrugada y terminaban bien entrada la noche. Pero su prometedora carrera política se complicó en 2007, cuando la Procuraduría lo destituyó y lo dejó inhabilitado para ejercer cargos públicos por 14 años a raíz de un largo pleito desatado por el proceso para adjudicar una licitación. Aunque dice no arrepentirse de su paso por la administración pública, en sus palabras se nota cierto sinsabor por la imagen errada que quedó de él: la de un hombre corrupto y deshonesto. Por eso prefiere pensar en las cosas buenas que hizo, como dar inicio al proyecto de transporte masivo, recuperar los escenarios deportivos o el desarrollo de una política integral de atención a discapacitados. Apolinar nació el 22 de febrero de 1955 en Cerrito (Valle). Fue el mayor de seis hermanos de una familia campesina. A los 7 años, cuando jugaba junto a sus amigos con un rifle, Horacio, uno de los niños, le disparó por accidente en la cabeza y lo dejó ciego. Pero esto no le impidió ser bachiller y abogado de la Universidad Libre, antes de hacer una especialización en Administración Pública y ser becario en un programa de liderazgo comunitario de la Fundación Kellogs. Hoy vive con su esposa y sus dos hijos. Trabaja en su oficina en el centro de Cali como asesor en derecho y lleva su propio proceso de defensa ante la Procuraduría. Es fundador de la Gran Empresa Social, una compañía que se dedica a su mayor pasión, el trabajo por la equidad y la inclusión.