La tradición del narguile está presente en esta región desde la llegada del Imperio Otomano. De hecho, fumarlo con el sultán era considerado como el mayor de los honores. Pero con el auge del cigarrillo, durante la Segunda Guerra Mundial, esta práctica fue desapareciendo poco a poco, hasta comienzos del siglo XXI, cuando las nuevas generaciones se apropiaron de ella nuevamente.
Hoy las pipas de agua representan una popular costumbre entre los jóvenes de Estambul. Eso es notorio en el barrio Tophane, ubicado en el distrito de Beyoglu. Allí se encuentran la mayoría de teterías de la ciudad. La zona se conoce como ‘Narguile Central’, está abierta 24 horas y dispone de amplios jardines con cojines a la sombra de los árboles para charlar con amigos luego de una jornada laboral.
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También se encuentran en recintos cerrados como bares y cafeterías, donde se ofrece una amplia carta de sabores. Desde capuccino y plátano hasta menta o manzana. Eso sí, la mayoría de las veces se acompaña de una taza de té, café turco o zumo de fruta.

