gente

Esperanza Gómez y su lado empresarial: cerca de 100 empleados y negocios desconocidos

¿Qué ha hecho Esperanza Gómez para pasar de ser una actriz a una empresaria con un portafolio diverso y sostenible en el tiempo?


Con doce años de carrera en el entretenimiento para adultos y 40 años de edad, Esperanza Gómez está tratando de reinventarse. De ser una modelo colombiana e, incluso, ser elegida Chica Águila en dos ocasiones, pasó a hacer escenas con productoras de pornografía de talla mundial, como Bang Bros y Brazzers.

Incluso, una vez recibió una oferta para firmar un contrato de exclusividad de un par de años por US$200.000, pero la rechazó. Esperanza, desde entonces, ya sabía que estaba para cosas más grandes.

A inicios de febrero de 2021, la actriz lanzó una convocatoria para modelos webcam que quieran trabajar en su estudio, Diamond Girl Studio, una edificación ubicada en Cali que cuenta con veinte habitaciones, diferentes entre sí, con utilería para que las modelos desarrollen su trabajo allí. El estudio es una sociedad entre Esperanza Gómez y AJ Studios, una empresa dedicada al negocio de los video chats y el entretenimiento para adultos.

Esperanza Gómez, propiamente, tiene alrededor de veinte empleados, entre su mánager, personal de aseo, diseñadores de moda, área administrativa, personas que monitorean a las modelos, entre otros. Además, en sus estudios trabajan alrededor de 80 modelos. Sin embargo, AJ Studios cuenta con más de mil empleados, como diseñadores, área de marketing, camarógrafos, entre otros, que también le prestan sus servicios al estudio de Gómez.

En entrevista con SEMANA, Óscar Arias, mánager de Esperanza Gómez, explica el modelo de negocio: “Los dineros pertenecen a las modelos. Básicamente somos unos intermediarios para que ellas produzcan sus videos y reciban su dinero, les enseñamos las mejores prácticas, y nosotros cobramos un porcentaje de intermediación, que va entre el 40% y el 20%”.

Arias comenta que hace unas semanas una modelo webcam ganó en un solo día 150 millones de pesos. Es decir, el porcentaje que recibió Esperanza Gómez como intermediaria de esta modelo fue entre 60 y 30 millones de pesos.

“El porcentaje varía según las ventas de la modelo, si trabaja desde casa o desde el estudio, también depende de la cantidad de horas en que esté conectada. En algunos casos, una modelo puede ganarse hasta el 90%. Para una modelo que trabaje en estudio, lo usual es que gane 60%”, afirma Arias, quien explica que las ganancias también dependen del nivel de compromiso de la modelo: “Alguien que no esté muy comprometido puede ganarse un millón de pesos, pero alguien que lleve seis meses, conectándose y trabajando con juicio, puede ganar entre cuatro y seis millones de pesos”.

Pornografía en crisis

La pornografía se encuentra en crisis. Hacer pornografía es tan fácil y accesible para el gran público hoy en día que los grandes estudios no pagan como antes a las actrices. Es por eso que Esperanza Gómez ha debido buscar cómo llevar su carrera hacia otros rumbos. Por ejemplo: su primera escena de sexo anal fue la última que negoció con dos productoras, Fancentro y Brazzers, por una cifra confidencial, según cuenta su mánager.

En la letra menuda de la negociación se acordó que Esperanza recibirá regalías una vez las productoras recuperaran lo invertido en la producción. Sin embargo, este es un caso excepcional. A diferencia de las actrices de cine convencional o los cantantes, las actrices del mundo del entretenimiento para adultos no reciben regalías cada vez que alguien reproduce sus escenas. Reciben un pago único, y es por ello que muchas actrices, como Esperanza, pasan a convertirse en productoras de sus propios contenidos y los monetizan por cuenta propia en diversas plataformas.

Es por esto que Esperanza Gómez ha debido expandirse a otros negocios, entre ellos el de la finca raíz: “A Esperanza desde siempre le ha gustado mucho comprar propiedades. Tiene varias propiedades en Colombia, como fincas, casas, lotes, apartamentos, el suyo propio”, comenta Arias.

A futuro, su plan de crecimiento está directamente relacionado con la consolidación de su marca. En este momento, sus esfuerzos están en la creación de una tienda por departamentos, tanto física como digital, respaldada por una maquila de confección de ropa casual, lencería y zapatos. Además, está negociando alianzas con fabricantes extranjeros de juguetes sexuales y empresas colombianas para la fabricación de aceites y esencias.

“La idea es que Esperanza, a futuro, quiere una empresa grande de productos de marca propia. Quiere crear, sobre todo, una experiencia con su boutique, en la que la gente se encuentre con diferentes cosas, como disfrutar de una cerveza mientras ve un desfile en vivo, por ejemplo”, comenta Arias.

Arias, además, participa como director jurídico de la Asociación del Comercio Electrónico para Adultos (ASOCEA), en donde, afirma, se ha reunido con congresistas para velar por la legalización de la industria de las modelos webcam. “Llevamos años haciendo retención en la fuente a las modelos. No es que nosotros hagamos una actividad ilegal, sino que es alegal. En Cámara de Comercio, por ejemplo, no está identificada nuestra actividad”.

“Así que queremos eliminar esos vacíos legales porque las entidades de Gobierno se pegan de ahí y nos equiparan a los burdeles o casas de lenocinio y nos piden documentación que no deberíamos tener, como pruebas de enfermedades de transmisión sexual, algo que no viene a lugar porque cada modelo está en su propia habitación, no hay interacción entre dos personas ni hay prostitución, los estudios no están abiertos al público”, concluye Arias.