El general de la Gestapo Karl Silberbauer ocupa un lugar nefasto en la historia por haber arrestado a Anna Frank, la niña judía que se hizo famosa por el diario en el que relata sus días de encierro durante el Holocausto. Después de la ocupación, no se tenía muy claro el paradero de este hombre, pero ahora, cuando han pasado 65 años, la revista alemana Focus reveló que él y otros 200 miembros de la SS aprovecharon "sus contactos con viejos camaradas de armas" para trabajar como espías de la República Federal de Alemania. Lo poco que se sabía del desprestigiado policía era que se había desempeñado como oficial en Austria hasta que Simon Wiesenthal, el célebre cazador de nazis, lo encontró en 1963. Silberbauer fue detenido por las fuerzas aliadas y admitió haber capturado y enviado a un campo de concentración a la familia Frank, escondida en una buhardilla de Ámsterdam durante más de dos años. A pesar de haber dicho la verdad, las autoridades no encontraron en su comportamiento una conducta delictiva y lo dejaron en libertad al poco tiempo. Murió en 1972.
La suerte del verdugo de Ana Frank
El general de la Gestapo Karl Silberbauer ocupa un lugar nefasto en la historia por haber arrestado a Anna Frank, la niña judía que se hizo famosa por el diario en el que relata sus días de encierro durante el Holocausto.
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15 de abril de 2011 a las 7:00 p. m.
