Amanda Simpson, quien solía llamarse Mitchell, es la primera transexual en ocupar un alto cargo en el gobierno de Estados Unidos. Según la prensa norteamericana, la nueva alta consejera de seguridad del Ministerio de Comercio se sometió hace más de una década a una serie de intervenciones quirúrgicas que le costaron alrededor de 70.000 dólares para convertirse en mujer. Primero le quitaron la manzana de Adán, luego le pusieron implantes de silicona en el pecho y, por último, le realizaron la operación de cambio de sexo. Simpson, de 49 años y con un hijo adolescente, fue piloto de prueba y trabajó los últimos 30 años en las industrias aeroespacial y de defensa. También hizo parte de la junta directiva del Centro Nacional por la Igualdad de los Transgeneristas. Aunque muchos dicen que la nombraron por su identidad sexual, ella se defiende y asegura que fue por sus méritos profesionales, que no son pocos.