Esta frase se remonta al siglo I durante la época romana, al ser inmortalizada por el poeta Juvenal en su Sátira X, refiriéndose de manera despectiva a la costumbre de los Césares de regalar trigo o pan a los pobladores más pobres del imperio mientras los divertían con juegos de circo que incluían lucha de gladiadores, carreras de carros y batallas de barcos: para esto se solía inundar el Coliseo y recrear los espectáculos más extravagantes, sangrientos y macabros.
El iniciador de tan peculiar tradición fue el propio Julio César, quien antes de aumentar los impuestos, llamar a los ejércitos u ocultar algunas situaciones bochornosas del alto gobierno romano, solía regalar o vender a muy bajo costo las espigas de trigo a más de 200.000 beneficiarios de los barrios más vulnerables de la mítica ciudad.
Esta tradición se mantuvo vigente durante varios mandatos con el fin de alegrar a los ciudadanos romanos durante las épocas de escasez de alimentos.
Finalmente, Aureliano optó por otorgar dos panes a cada persona mientras él ostentara la toga púrpura.
Actualmente, muchos han optado por adecuar esta frase a situaciones más comunes. El clásico refrán ‘pan y circo’ ha sido reinterpretado como ‘pan y toros’ en la península ibérica, o ‘pan y fútbol’ en Latinoamérica y algunos países europeos.
Letras Servidas
Cuándo y qué servir en un velorio
Tomado de la obra Doña Flor y sus dos maridos de Jorge Amado. Capítulo I: de la muerte de Vadinho, primer marido de doña Flor, y del velatorio y entierro de sus restos (en el guitarrillo, el sublime Carlinhos Mascareñas).
“Para que una vigilia tenga animación y realmente honre al difunto que la preside, haciéndole más llevadera esa primera y confusa noche de su muerte, hay que atender solícitamente a los circunstantes, cuidando de su moral y de su apetito. ¿Cuándo y qué ofrecer? Durante toda la noche, del comienzo al fin, es indispensable el café; naturalmente, solo.
El café completo –con leche, pan, manteca, queso, algunos bizcochitos, algunos bollitos de mandioca y rebanadas de tortas de maíz con huevos estrellados–, sólo se servirá por la mañana y para los que allí amaneciesen. Es conveniente mantener el agua siempre a punto para el café, de modo que nunca falte, ya que continuamente está llegando gente.
Debe servirse con tortitas de harina y bizcochos. De vez en cuando hay que pasar una bandeja con saladitos, tales como bocadillos de queso, jamón y mortadela, pues para consumición mayor ya basta y sobra con la del difunto.
Sin embargo, si el velorio fuese de categoría, uno de esos velorios en que se tira el dinero, en ese caso, se impone dar una jícara de chocolate a medianoche, bien espeso y caliente, o un caldo de gallina con arroz.
Y, para completar, bollitos de bacalao, frituras, croquetas de toda clase, dulces variados y frutas secas”.
Del recetario de la abuela
Panem et circenses
El popular refrán ‘pan y circo’ se emplea para referirse a un gobierno que procura distraer la atención de sus electores. Sin embargo, muchos de los que utilizan esta expresión ignoran su origen.
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10 de marzo de 2011 a las 7:00 p. m.
