Anatomía de un ‘corrientazo’

El menú del día

Harina, proteína, ensalada, juguito o limonada, y panelita o bocadillo son los ingredientes del ‘corrientazo’.

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2 de abril de 2012, 7:00 p. m.





La palabra ‘corrientazo’ se refiere al plato económico de almuerzo más popular en Colombia, que se  caracteriza por sus ingredientes caseros y su gran cantidad de carbohidratos.

Las tajadas de platano
A veces bien maduro, a veces verde, el plátano –como la papa y las harinas– es indispensable y abundante. Lo que no hay en proteína ni en verduras, lo hay en carbohidratos.

El dulce
Bocadillo veleño con queso o panelitas de leche son los dulces finales de ese ritual cotidiano de las 12 del día. Con ese último bocado, el almuerzo de todos los días termina con un toque rústico y hogareño, y con un merecido broche de oro.

La verdura
No es que no les guste a todos, pero “¿la pueden cambiar por más tajadas de plátano u otro huevo frito?”
Un par de anillos de cebolla, tajadas de tomate y zanahoria rallada componen este pobre acompañamiento.

El jugo
Tomate de árbol, guayaba, maracuyá, limonada y a veces gaseosa, son las bebidas que acompañan el corrientazo.
Servidos en vaso plástico o de vidrio, los jugos con pequeños grumos –y a veces endulzados más de la cuenta– son el único ingrediente ilimitado del almuerzo, como una atención de la casa con el cliente.

El arroz
Si el almuerzo no incluye una porción de arroz blanco servido al molde de un pocillo, no es un  corrientazo.
La salsa de tomate recarga de sabor este grano ineludible, que complementa las comidas en platos de todos los estilos.

El huevo
Huevo con arroz es una mezcla de la casa.
En Colombia, el huevo combina con todo: en la bandeja paisa, en la arepa o en la changua. Es el  complemento perfecto de la proteína y el toque más criollo a la hora del almuerzo.

La proteina
Una pierna pernil de pollo o un par de cucharadas de carne ‘en telaraña’ son casi siempre las  protagonistas.
Decenas de nombres existen para el mismo pollo sudado con cebolla y tomate y un  toque de comino.

La sopa
Sencilla, económica y casera, así es la sopa de conchitas en caldo de pollo, papa y verduras  (zanahorias, habichuelas, arvejas y maíz), preparada por las abuelas y disfrutada por todos.
Es una  apuesta fija en cualquier menú del día.

La menta y el recibo
Para evitar el mal aliento en la oficina, la menta es un cierre sagrado en el almuerzo. Variadas, en  dulce o fruna, siempre acompañan el recibo impreso en papel económico, donde se lee –mientras se  saborea el dulce–, el precio que oscila entre los 6.000 y 8.000 pesos.

El palillo
No es muy bien visto, pero se reivindica a sí mismo por su utilidad. Con él, cualquier cuerpo del deleite  podrá ser totalmente borrado.