Tal y como ha recordado el organismo de Naciones Unidas con motivo de la celebración, el próximo 10 de octubre, del Día Mundial de la Salud Mental, el duelo, aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo por el coronavirus están desencadenando problemas de salud mental o agravando los existentes.
De hecho, se cree que muchas personas pueden estar enfrentando mayores niveles de consumo de alcohol y drogas, insomnio y ansiedad.
Además, la OMS ha recordado que la covid-19 en sí misma puede provocar complicaciones neurológicas y mentales, como delirio, agitación y accidente cerebrovascular.
Las personas con trastornos mentales, neurológicos o por uso de sustancias preexistentes también son más vulnerables a la infección por SARS-CoV-2, ya que pueden tener un mayor riesgo de sufrir resultados graves e incluso la muerte.
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"La buena salud mental es absolutamente fundamental para la salud y el bienestar en general. La covid-19 ha interrumpido los servicios esenciales de salud mental en todo el mundo justo cuando más se necesitan. Los líderes mundiales deben actuar con rapidez y decisión para invertir más en programas de salud mental que salvan vidas, durante la pandemia y más allá", ha dicho el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
En concreto, la encuesta, realizada entre junio y agosto de 2020, ha analizado cómo ha cambiado la prestación de servicios mentales, neurológicos y por uso de sustancias debido al covid-19, los tipos de servicios que se han interrumpido y cómo los países se están adaptando para superar estos desafíos.
En este sentido, más del 60% informó de interrupciones en los servicios de salud mental para personas vulnerables, incluidos niños y adolescentes (72%), adultos mayores (70%) y mujeres que requieren servicios prenatales o posnatales (61%).
Asimismo, el 67% vio interrupciones en el asesoramiento y la psicoterapia; el 65% en servicios críticos de reducción de daños; y el 45% en el tratamiento de mantenimiento con agonistas opioides para la dependencia de opioides.
El 35% de los países ha interrumpido las intervenciones urgentes
Más de un tercio (35%) informó interrupciones en las intervenciones de emergencia, incluidas aquellas para personas que experimentan convulsiones prolongadas; síndromes severos de abstinencia por uso de sustancias; y delirio, a menudo un signo de una afección médica subyacente grave.
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Asimismo, el 30% informó interrupciones en el acceso a medicamentos para trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias; y alrededor de las tres cuartas partes informaron al menos interrupciones parciales de los servicios de salud mental en la escuela y el lugar de trabajo (78% y 75%, respectivamente).
Si bien muchos países (70%) han adoptado la telemedicina o la teleterapia para superar las interrupciones de los servicios en persona, existen disparidades significativas en la aceptación de estas intervenciones.
Más del 80% de los países de ingresos altos informaron haber implementado la telemedicina y la teleterapia para cerrar las brechas en la salud mental, en comparación con menos del 50% de los países de ingresos bajos.
EUROPA PRESS.
