La presión por su fallido debut en la Bolsa de Valores se está sintiendo en Uber, que inició semana anunciando un recorte que tendría como objetivo reducir los costos y mejorar la eficiencia de la compañía.
El lunes, Uber confirmó que eliminará 400 empleos de su equipo de marketing conformado por más de 1.200 trabajadores. La presidenta ejecutiva de Uber, Dara Khosrowshahi y la jefa del equipo de marketing, Jill Hazelbaker, anunciaron la reestructuración internamente, junto con el objetivo de hacer que el mensaje de la compañía sea más consistente, según la empresa.
Según informó el diario estadounidense The New York Times, los recortes se están realizando en varias oficinas de Uber a nivel mundial. Actualmente, Uber emplea a casi 25.000 personas en todo el mundo, de las cuales cerca de la mitad se encuentra en los Estados Unidos.
Esta medida de austeridad llega en momentos en que la empresa de transporte de pasajeros está bajo presión de los mercados financieros tras un fallido debut en la bolsa en mayo.
Después de debutar en mayo a US$45 para la oferta pública inicial, que se traduce en un valor de mercado de US$82.000 millones, las acciones de Uber comenzaron a bajar.
Las dudas de los inversionistas frente a la compañía, generaron en su primer día una caída de un 7,6% en Wall Street. Desde la caída en la bolsa, Uber ha realizado una serie de cambios en su personal. Según reporta The New York Times, en junio el director ejecutivo de Uber expulsó al director de operaciones, Barney Harford y a la directora de marketing de la compañía, Rebecca Messina.
Adicionalmente, el primer empleado y director de Uber, Ryan Graves renunció a la junta en mayo y la semana pasada dos miembros más dejaron sus cargos.
El próximo ocho de agosto, Uber revelará sus resultados financieros del segundo trimestre, los cuales según analistas de Wall Street proyectan que la compañía reportará pérdidas de US$2,09 por acción.
En el primer trimestre la compañía registró su crecimiento más lento y una pérdida de más de mil millones de dólares. Si bien Uber ha perdido miles de millones desde que ofreció sus primeros viajes en 2011 en su ciudad natal de San Francisco, la empresa prevé convertirse en la "Amazon del transporte" en un futuro en el que las personas compartan en lugar de poseer vehículos.

