Lás lágrimas de Óscar Figueroa siempre cuentan una historia, no siempre alegre, pero sí imborrable. Hace ocho años, la tristeza de su derrota fue su motivación, el motor que hace cuatro años lo llevó a ganar una presea de plata en Londres-2012. Ahora, su llanto quedará en la memoria de Colombia por ser las del primer hombre que le da al país una medalla de oro, gesta que hasta ahora había sido exclusiva para dos mujeres (María Isabel Urrutia y Mariana Pajón).
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El día dorado del antioqueño en el levantamiento de pesas en la categoría de 62 kilogramos en los Juegos Olímpicos de Río-2016 comenzó con optimismo, pues tuvo la mejor actuación durante la prueba de arranque al levantar 142 kilogramos, el mismo peso que el indonesio Yuli Irawan Eko, 7 kilogramos más que el kazajo Farkhad Kharki y 12 kilogramos más que el otro indonesio en competencia Muhamad Hasbi. Uno de los grandes rivales de Figueroa por el podio, el chino Lijun Chen, sufrió molestias durante la prueba y se retiró de manera anticipada.
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En el levantamiento a dos tiempos, el colombiano levantó 172 kilogramos y con eso tomó una ventaja que resultó muy difícil de igualar. Los otros pesistas sintieron el peso de esa responsabilidad y su rival directo, el indonesio Yuli Irawan Eko, no pudo ni siquiera igualar ese peso. No obstante, el vallecaucano no se conformó y cargó 176 kilogramos. Cuando el asiático trató de levantar 179 kilogramos para superar ese registro, se dio cuenta que no era más fuerte que el colombiano. Cuando esas pesas se fueron al piso sin un levantamiento exitoso, Colombia gritó la felicidad del oro olímpico.
No conforme con la gesta, Óscar trató de levantar 179 kilogramos, peso con el que habría alcanzado un nuevo record olímpico. A pesar del intento, las pesas cayeron y junto a ellas las lágrimas emocionadas de un Óscar Figueroa que vio pasar en milésimas de segundos ocho años de sacrificios, de aprendizajes y de lecciones para él y para un país que ahora entiende que ninguna derrota es definitiva, que vio al antioqueño levantarse como un verdadero campeón para darle el oro olímpico.
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La entrega del oro estuvo acompañada de nuevo del llanto emocionado del pesista de 33 años, del canto de sus compatriotas en medio de las notas del himno nacional y del orgullo de un país por un hombre se supo sobreponer a la derrota y que al final levantó un sueño dorado.
ÓSKAR ANTONIO ORTIZ ECHEVERRÍA Colaborador de SEMANA.COM
