Estos santuarios tienen varias cosas en común. Ambos se sitúan en el parque Santander, en pleno centro y corazón del municipio. Además, comparten el mismo nombre, la advocación a la Virgen María y la devoción de decenas de bellanitas y turistas que cada domingo van a misa sin falta. La única diferencia es que la capilla está al costado sur y la iglesia más hacia el norte.
La primera se erigió entre 1792 y 1796. De estilo ecléctico, fue amoblada con imágenes y objetos traídos de España. Su ejecución fue importante para el desarrollo del centro de Hatoviejo (como se le conocía a Bello) y se convirtió en un templo valioso. Sobre todo porque allí fue bautizado el expresidente Marco Fidel Suárez.
Bernardo Herrera, obispo de la arquidiócesis de Medellín contempló la idea de construir, 140 años después, una iglesia que suplantara a la capilla de Hatoviejo, la cual se hacía pequeña y desgastada para la demanda de feligreses. Fue así como en 1936 contrató al arquitecto italiano Albano Germanetti, quien luego de 11 años de trabajo entregó en 1947 la gran obra de estilo neobizantino.
Al final, los dos templos se conservaron. Incluso los bautizaron con el mismo nombre y en 1960 la capilla fue declarada monumento nacional por su valor histórico y patrimonial. A la fecha, las dos iglesias funcionan, pero la más moderna por su exuberancia y grandeza es la que acapara todas las miradas.
