Un pollito electrónico que se muere si no se le da comida y se le pone atención está causando furor en todo el mundo. ¿Está cansado de alimentar a su gato? ¿Le molesta sacar de paseo a su perro? ¿Está desesperado con la cantaleta que le ponen las loras todas las mañanas? Si la respuesta a todos estos interrogantes es afirmativa usted es un cliente po-tencial para un tamagotchi, un aparatico inventado en el Japón que está supliendo la función que cumplen las mascotas y que está causando furor en todo el mundo. Su traducción literal es 'huevito adorable' y sólo hay que tener uno en las manos para entender porqué lo llaman así. A pesar de que hay que cuidarlo y alimentarlo como si se tratara de un gato o un perro, físicamente este invento digital no tiene la más mínima apariencia de una mascota. Los tamagotchis podrían pasar perfectamente por llaveros modernos o por el control de seguridad de cualquier carro. Caben en la palma de la mano y vienen en diferentes colores. En la mitad tienen una minipantalla que muestra la figura de la mascota. Al principio esta figura parece un embrión pero si se le dan los cuidados apropiados al aparatico el dueño puede ser testigo de su pronta evolución y crecimiento, hasta que se convierte en un tierno pollito. En la pantalla también hay una serie de iconos con diferentes funciones, que se emplean para atender las necesidades del animal virtual. Los utensilios, por ejemplo, indican que es hora de alimentarlo. Al igual que los animales domésticos, cuando la mascota no ha recibido atención suficiente en cuestión de cuatro a cinco horas puede morir. Y si esto sucede, en la pantalla aparece una cruz o, dependiendo del modelo de tamagotchi, las alas del pollito se recuestan hacia abajo. Pero también puede morir de causas naturales porque los tamagotchis no son eternos. Tienen un ciclo de vida de 83 días, al cabo de los cuales estiran la pata. Por fortuna, con solo oprimir un botón sale un nuevo embrión listo para que lo mimen. A pesar de tener fisonomía de aparato digital, esto no indica que se trata de una mascota sumisa y callada. El tamagotchi tiene la capacidad de sonar como una alarma o un bíper para llamar la atención de su descuidado dueño. Para atenderlo el amo cuenta con tres botones que se utilizan para controlar sus necesidades básicas: la alimentación, la limpieza, la disciplina y la recreación. Para muchos esto ha resultado ser más divertido y menos complicado que tener un animal de carne y hueso. Y aunque no se le puede descuidar, no exige paseo ni salidas al parque. La prueba del furor que están causando está en la cantidad de tamagotchis vendidos. En el Japón, el país de origen de este extraño aparato, la respuesta ha sido enorme debido a que allí los niños tienen serios problemas de espacio para tener una mascota en el hogar. Solo en este país se han vendido 5,5 millones de tamagotchis y son tan apetecidos que su precio puede alcanzar hasta 90 dólares, cuando el costo real es de apenas 16. Bandai, la empresa que los diseñó y fabricó, los ha comercializado en toda Asia y hace apenas unas semanas fueron introducidos en Estados Unidos, donde causaron la misma sensación que en Japón. Aunque en Colombia aún no han llegado oficialmente, no se descarta que exista ya en el país uno que otro amante de la tecnología consintiendo una mascota virtual. El aparato es apetecido por niños de entre 7 y 11 años pero también ha logrado cautivar a un público más maduro, como jóvenes universitarios e incluso personas mayores. Es el caso de una administradora de 27 años residente en Estados Unidos, quien se tomó tan en serio el tamagotchi que contrata niñera para que le cuide la mascota mientras trabaja. La locura por estos objetos también ha llegado a Internet donde existen muchos web sites dedicados a hablar de los tamagotchi y de cómo cuidarlos, con tablas de crecimiento y cifras sobre promedio de vida incluidas. A pesar del furor, los tamagotchi tienen dividida a la opinión. Para unos, este invento es una consecuencia de la era cibernética y apenas una muestra de lo que será la vida en unos cuantos años. En ese sentido, las tecnomascotas son equiparables a los juegos de diversión virtual e incluso al sexo en tercera dimensión, en donde no es necesario vivir las experiencias en carne propia sino a través de la ilusión que pueda llegar a provocar el aparato en el hombre. Otros, sin embargo, opinan que se trata de un juguete inofensivo que ayuda a los niños a disciplinarse y a adquirir responsabilidad. Los detractores, sin embargo, opinan que no se puede inculcar el sentido de la responsabilidad si la mascota muere y puede ser reemplazada por otra en cuestión de segundos. Sus defensores también argumentan que los tamagotchis logran que los niños establezcan un vínculo de afecto con la mascota. Como sucedió con un adolescente de 11 años, quien tuvo una crisis depresiva cuando se le murieron dos tamagotchis. El invento es tan reciente que aún no se han podido medir las verdaderas consecuencias positivas o negativas que pueda tener entre la gente. Lo único que se sabe por ahora es que la locura por las mascotas electrónicas apenas comienza.
LA MASCOTA VIRTUAL
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13 de julio de 1997 a las 7:00 p. m.