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Diez postales de Budapest, la bella ciudad que acoge la final de la Champions entre PSG y Arsenal

La capital de Hungría será sede, este 30 de mayo de 2026, del juego entre el conjunto francés y el inglés en busca de la Orejona.

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26 de mayo de 2026 a las 10:43 a. m.
Paisaje urbano de Budapest y su Estatua de la Libertad.
Paisaje urbano de Budapest y su Estatua de la Libertad. Foto: Getty Images

Budapest, la capital de Hungría, acogerá este 30 de mayo de 2026 la final de la Liga de Campeones de Europa. Es mundialmente conocida porque cuenta con una zona montañosa conocida como Buda y otra plana, conocida como Pest, que, al unirse, dan nombre a la capital húngara.

Está dividida por el río Danubio; se habla húngaro y su moneda es el florín húngaro, pues no suelen usar masivamente el euro, aunque pertenecen a la Unión Europea. Cuenta con el recinto deportivo más grande de Hungría, el Puskás Aréna, sede de la final de la Champions entre el París Saint-Germain y Arsenal, este 30 de mayo de 2026.

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Con una capacidad para 67.215 espectadores, es la casa oficial de la Selección de fútbol de Hungría, ausente del Mundial 2026 tras quedar eliminada en las eliminatorias. El recinto se inauguró a finales de 2019 en el mismo lugar del antiguo Estadio Ferenc Puskás. Ambos llevan el nombre de Ferenc Puskás, mito del fútbol húngaro y exdelantero del Real Madrid.

Perspectiva aérea del estadio Puskas Arena en Budapest con el horizonte del centro y líneas de tren al fondo
Perspectiva aérea del estadio Puskas Arena en Budapest con el horizonte del centro y líneas de tren al fondo Foto: Getty Images
Puente de las cadenas de Budapest, Hungría
Puente de las cadenas de Budapest, Hungría Foto: Getty Images
Budapest, Hungría: el Puente de las Cadenas sobre el río Danubio y el edificio del Parlamento húngaro
Budapest, Hungría: el Puente de las Cadenas sobre el río Danubio y el edificio del Parlamento húngaro Foto: Getty Images
Puente de la Libertad y tranvía amarillo al amanecer en Budapest, Hungría
Puente de la Libertad y tranvía amarillo al amanecer en Budapest, Hungría Foto: Getty Images
Un elegante tren subterráneo capturado en movimiento borroso avanza a toda velocidad a través de una estación de metro contemporánea, en Budapest (Hungría)
Un elegante tren subterráneo capturado en movimiento borroso avanza a toda velocidad a través de una estación de metro contemporánea, en Budapest (Hungría) Foto: Getty Images
El baño medicinal más grande de Europa, el baño termal Szechenyi, data de finales del siglo XIX.
El baño medicinal más grande de Europa, el baño termal Szechenyi, data de finales del siglo XIX. Foto: Getty Images
Fundada en 1884, Budapest Keleti, o estación de tren del este, es la principal puerta de entrada a la capital de Hungría, así como el centro de transporte más concurrido del país. Según las estadísticas, diariamente llegan y salen de la estación unos 410 trenes.
Fundada en 1884, Budapest Keleti, o estación de tren del este, es la principal puerta de entrada a la capital de Hungría, así como el centro de transporte más concurrido del país. Según las estadísticas, diariamente llegan y salen de la estación unos 410 trenes. Foto: Getty Images
Espectáculo de luces y fuegos artificiales en Budapest el 20 de agosto. en el día de San Esteban
Espectáculo de luces y fuegos artificiales en Budapest el 20 de agosto. en el día de San Esteban Foto: Getty Images
Tranvía en Budapest (Hungría)
Tranvía en Budapest (Hungría) Foto: Getty Images

PSG vs. Arsenal

Desde una preparación estival truncada hasta la inolvidable exhibición contra el Bayern Múnich, el PSG ha vivido una temporada “particular” en la Liga de Campeones, con altibajos y numerosas lesiones que gestionar. “Particular, lo ha sido. Estoy contento con la mentalidad, con la resiliencia”, confesaba el DT del conjunto francés, Luis Enrique, hace unos días.

El PSG comenzó de forma avasalladora su campaña europea con varias exhibiciones ofensivas: 4-0 ante el Atalanta, 7-2 contra el Leverkusen y 5-3 frente al Tottenham. Incluso con numerosas bajas, el PSG derrotó al FC Barcelona (2-1) en el Estadio Olímpico de la capital catalana.

Este comienzo espectacular hacía presagiar una fase de grupos fácil de gestionar y una clasificación sin contratiempos para los octavos de final. Pero la euforia se fue diluyendo y los tropiezos se encadenaron: derrotas ante el Bayern y el Sporting de Portugal, y empates contra el Newcastle y el Athletic Club, consecuencia de carencias en defensa y en la definición.

Lesiones y cansancio

Perjudicado por la ausencia de preparación veraniega a causa del Mundial de Clubes, al plantel del PSG le costó ofrecer un buen tono físico en las últimas semanas del año. Además, el cuerpo técnico tuvo que lidiar con numerosas ausencias. Varios jugadores importantes cayeron lesionados, como Achraf Hakimi, Ousmane Dembélé, Désiré Doué, Fabián Ruiz o Nuno Mendes, especialmente durante la primera mitad de la temporada.

Dembélé ilustra mejor que nadie este periodo: el Balón de Oro tuvo muchas dificultades para recuperar el nivel de la temporada pasada debido a problemas físicos recurrentes en el gemelo y el muslo. En este contexto desfavorable, el PSG levantó a mediados del invierno boreal la Copa Intercontinental y el Trofeo de Campeones (Supercopa francesa), pero fue eliminado de la Copa de Francia por el Paris FC en enero y finalmente se vio obligado a pasar por el repechaje de la Liga de Campeones para alcanzar los octavos de final.

Pese al 11.º puesto en la clasificación de la fase de liga, Luis Enrique se mostró lleno de confianza al considerar que “no hay un equipo mejor” que el PSG. Tras una doble confrontación más laboriosa de lo esperado contra el Mónaco (3-2, 2-2) en febrero, el equipo capitaneado por Marquinhos seguía sin tranquilizar y sin mostrar el rodillo de la primavera de 2025.

Pero la cita de octavos de final contra el Chelsea lo cambió todo, como si el PSG tuviese planificado alcanzar su mejor nivel a partir de marzo. Frente a los Blues, la filosofía de juego de Luis Enrique volvió a dar resultado: la presión colectiva, la versatilidad infinita y las permutas constantes y, sobre todo, un ataque ultraeficaz. El PSG marcó ocho goles contra el Chelsea (5-2, 3-0).

Tras la demostración ofensiva de marzo, llegó la fuerza defensiva de abril. Contra el Liverpool, los campeones de Europa ganaron una dura batalla (2-0, 2-0). Y el partido de vuelta en Anfield, bajo el diluvio, quedará como un ejemplo de valentía y solidaridad defensiva. “Hay que sufrir para llegar hasta el final”, había señalado entonces Dembélé, de nuevo líder del ataque y de su equipo por sus ganas de presionar y sus goles.

La noche loca ante el Bayern

Y así volvió a ser en mayo frente al otro gran favorito de la máxima competición, el Bayern. El espectacular partido de ida (5-4), con su lluvia de goles y sus giros inesperados, fue considerado el “partido del siglo”. Después, el conjunto parisino logró cerrar filas en la vuelta en el Allianz Arena. De nuevo heroico, el arquero Matvei Safonov y los suyos se mostraron combativos en defensa para certificar el boleto a Budapest (1-1).

La experiencia acumulada en las grandes citas ha sido clave para mantener al PSG en la cima del fútbol europeo y permitirle defender su título en la final del sábado contra el Arsenal. “No nos envalentonamos, mantenemos la humildad, estamos seguros de nuestras fuerzas, sabemos adónde queremos llegar, sabemos lo que queremos lograr”, reaccionó Désiré Doué, de 20 años, la noche de la clasificación para la final. Con la fuerza de la costumbre y la calma de los grandes de Europa. PSG, campeón vigente, buscará su segunda Champions consecutiva y, por tanto, la segunda en su historia.

Arsenal

Desde el gol imposible de Nayim hasta la alocada salida del arquero Jens Lehmann para frenar a Samuel Eto’o, el Arsenal deberá desterrar de su mente los infaustos recuerdos de sus finales europeas si quiere conquistar la Liga de Campeones por primera vez.

Tras asegurarse su primer título de liga inglesa desde 2004, el equipo de Mikel Arteta se prepara para enfrentarse al Paris Saint-Germain en la final de la Champions el sábado en Budapest (Hungría). Regresar a Londres con la primera corona de la Champions del club apenas doce días después de su tan esperada consagración en la Premier League convertiría esta en la mejor temporada de la historia del Arsenal. Pero los Gunners viajarán al Puskás Arena perseguidos por los fantasmas de sus decepciones pasadas.

Cuatro finales perdidas

Desde que Tony Adams levantase la Recopa después de que Alan Smith sellara el 1-0 contra el Parma en 1994, el club del norte de Londres ha sufrido cuatro dolorosas derrotas en otras tantas finales continentales. En 1995, regresaron a la final de la Recopa, que perdieron 2-1 ante el Real Zaragoza cuando Nayim sorprendió al arquero del Arsenal, David Seaman, con una asombrosa volea desde 40 metros en el último minuto de la prórroga.

Para echar más sal a la herida del Arsenal, Nayim había jugado antes para su archirrival, el Tottenham, cuyos aficionados aún recuerdan aquel momento cantando “Nayim from the halfway line” (Nayim desde la medular). Cinco años después, Arsène Wenger llevó al Arsenal a la final de la extinta Copa de la UEFA, para la que su equipo partía como favorito frente al Galatasaray en Copenhague. Pero los turcos frustraron a Thierry Henry, Dennis Bergkamp y compañía con un empate 0-0 antes de imponerse 4-1 en la tanda de penales.

En 2006, el Arsenal alcanzó su primera final de Champions. De nuevo en París, como la Recopa de 1995, los hombres de Wenger se fueron cabizbajos de la capital francesa luego de que su arquero Lehmann fuera expulsado por derribar fuera del área a Samuel Eto’o al inicio del partido.

A pesar de jugar con diez hombres, el Arsenal se adelantó gracias a Sol Campbell, pero los goles tardíos de Eto’o y Juliano Belletti dieron la Orejona al Barcelona. Unai Emery ha ganado la Europa League cinco veces como entrenador de Aston Villa, Villarreal y Sevilla, pero su única derrota en la final de ese torneo llegó con el Arsenal, que fue vapuleado 4-1 por el Chelsea en Bakú en 2019.

Solo una Copa de Ferias

El Arsenal también perdió la final de la Recopa de Europa de 1980 contra el Valencia, y su único trofeo europeo llegó en la ya casi olvidada Copa de Ferias en 1970. Exorcizar esos demonios sería la coronación para Arteta, quien ha puesto fin a la sequía de títulos del Arsenal, que duraba seis años, al guiarlos hacia el decimocuarto título de la Premier League del club.

“No vemos la hora de escribir el nuevo capítulo en la historia de nuestro club y ganar la Liga de Campeones”, proclamó Arteta tras conquistar la primera liga inglesa del Arsenal desde 2004.

El PSG, vigente campeón de Europa, también contribuyó a la dolorosa historia del Arsenal en Europa al eliminarlo el año pasado a las puertas de la final. Pero los Gunners prefieren centrarse en su feliz presente, que aún puede ser más luminoso en caso de vencer el sábado. “Si ganamos un partido más, somos campeones de Europa, tan sencillo como eso”, sentenció Arteta.